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Casa Solvay, Victor Horta

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Casa Tassel con su famosa escalera interior es una de las obras más conocidas y alabadas del artista modernista Victor Horta, sin embargo ésta no fue la única residencia privada que construyó a lo largo de su carrera y menos aún fue la única que ha recibido fama internacional, en este sentido debemos destacar otras obras del artista que a día de hoy se incluyen en la lista de Patrimonio de la Humanidad elaborada por la UNESCO, como por ejemplo la Casa Solvay.

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Víctor Horta (1861 – 1947) se ha convertido en una figura de referencia para la arquitectura europea. Aunque de origen Belga el arquitecto se formó en la Escuela de Bellas Artes de París donde estudió arquitectura, años después comenzó a colaborar con el arquitecto Alphonse Balat, de quién el artista tomaría el gusto por el clasicismo y las líneas bien definidas. Quizás la década de los ochenta fuese la más fructífera en cuanto a su arte se refiere, en esta época comenzó a trabajar como profesor de la universidad y recibió sus encargos más destacados. Horta trabajó para los personajes más destacados de la sociedad belga en una época de prosperidad y abundancia que le permitió cosecharse una gran fama en toda Europa.

En el mismo año de 1895, el artista recibió importantes encargos, como la residencia privada de la familia Solvay.
Solvay era uno de los empresarios más destacados de la industria química en Bélgica y no reparó en gastos cuando encargó al artista la construcción de su vivienda. Ésta se ubicaba en una importante avenida en el centro de la ciudad y Horta levantó una espléndida fachada enmarcada por dos columnas. La fachada consta de tres calles y tres pisos, en el piso inferior se puede apreciar la influencia de Balat en las formas clasicistas, pero al llegar al segundo nivel encontramos un espacio adelantado que sobresale del resto de la construcción pero que a su vez se retranquea con líneas curvas en la parte central para mostrar una arquitectura con gran movimiento y dinamismo. En la misma fachada el artista ha combinado diversos materiales como la madera, la piedra o incluso el hierro. El último piso de la fachada vuelve a estar más retrasado que el intermedio alineándose con la parte baja.

En el interior del edificio el artista dispone una preciosista escalera que desde la planta baja donde se situaban las cocinas, los establos o incluso la sala de fumadores, da acceso a la planta noble de la vivienda donde se encontraban los espacios de recepción como los salones o el comedor. En esta planta los diferentes espacios no se encuentran alineados en torno a un pasillo –la arquitectura de Horta se identifica precisamente por prescindir de ellos- sino que los espacios se separan por distintas mamparas que se pueden retirar para crear un gran espacio colectivo. Las mamparas y vidrieras son esenciales en la concepción arquitectónica de este edificio, el artista incluso recubre la escalera principal con una gran vidriera coloreada que evita que se pierda el aire caliente en invierno.

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