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Club Boodle’s en Londres

Publicado por A. Cerra

Al hablar de arquitectura de estilo neoclásico siempre se mencionan grandiosos edificios oficiales como pueden panteones (Panteón de los Hombres Ilustres de París), parlamentos y sedes de gobierno (Capitolio de Washington), palacios y palacetes aristocráticos (Petit Trianon), u ostentosos monumentos conmemorativos (Puerta de Bradenburgo) e incluso edificios de museos (Museo del Prado de Madrid). Sin embargo, la arquitectura neoclásica durante finales del siglo XVIII y gran parte del XIX llegó a otros muchos ámbitos de la construcción.

Club Boodle's en Londres

Club Boodle’s en Londres

En este Club Boodle’s de Londres tenemos un buen ejemplo, ya que aquí no se trata de nada oficial, sino de la sede del típico club británico de caballeros. Un club ubicado en el corazón más aristocrático de las calles londineses y que todavía hoy en día es uno de los más prestigiosos de toda Gran Bretaña.

La verdad es que la arquitectura neoclásica en Inglaterra, y particularmente en su capital, tuvo un gran éxito. No hay que olvidar que durante esta época se construyó un edificio tan característico de Londres como es el British Museum.

Pero además son abundantes las obras de arquitectos como John Nash o los hermanos Adams, Robert y James, los cuales también hicieron otras viviendas particulares en el centro de la ciudad en la que se recurre a elementos del arte antiguo como las columnas o los tímpanos, es decir lo más emblemático del arte neoclásico.

En el caso del Club Boodle’s no se trata de una obra de los Adams, pero si de un arquitecto muy afín a su estilo, John Crunden, quién lo diseñó en 1775. Este arquitecto británico (h. 1741 – 1835) sobre todo hizo muchos trabajos de diseño de mobiliario y de interiores. Y esa faceta de su labor profesional queda bien visible en esta fachada.

Y es que aparecen elementos clásicos, pero también un factor no muy habitual en la arquitectura de aquel momento. Estamos hablando del color. De esta manera se ven columnas clásicas, capiteles, frontones triangulares y arcos de medio punto, pero para todo ello usa una bicromía entre el tono oscuro del ladrillo y el blanco de la piedra.

De hecho, el blanco es para el basamento del edificio, para su planta baja, pero también aparece en las cornisas de los pisos superiores o en el gran vano central y acristalado.

Por tanto es un ejemplo muy interesante de arquitectura neoclásica, por una parte por el carácter civil y privado del edificio, y por otra por ese juego de colores que consigue darle ritmo y dinamismo a unos edificios que por regla general son bastante monótonos y uniformes.

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