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Fauno Barberini

Publicado por Laura Prieto Fernández

El arte de la antigüedad ha sido muy valorado a lo largo de historia, las esculturas halladas de esta época tenían un gran valor y a menudo se utilizaban en la Edad Moderna para adornar los jardines de los grandes palacios urbanos y de las villas de recreo; es precisamente este hecho el que explica el apelativo de Barberini en la estatua griega que aquí nos ocupa.

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El fauno Barberini también conocido como Fauno Dormido o Fauno Borracho es una escultura exenta de bulto redondo que en la actualidad se expone en la Gliptoteca de Múnich. La obra que vemos en la actualidad no se corresponde con la obra original sino que es una copia de época romana realizada en mármol a partir de una escultura griega de bronce, como la mayor parte de la estatuaria clásica que ha llegado hasta nuestros días. La estatua original debía de datar de las últimas décadas del siglo III d.C. y fue realizada por autores de la escuela de Rodas.


Si bien en la etapa clasicista del arte griego nos encontramos ante la impronta de grandes autores que otorgan su propio sello y maniera a las obras que realizan, en el Helenismo serán las diversas escuelas artísticas de una u otra manera las que impongan una factura propia. En el caso concreto de Rodas la escuela se caracterizó por el colosalismo y la grandiosidad, los acaudalados comerciantes patrocinaban grandes obras de arte y una vasta decoración para la ciudad y de hecho resulta bastante probable que ésta fuese la razón por la que la escultura del Fauno Barberini vio la luz.

Durante muchos años se perdió a la pista de la obra pero en el siglo XVII fue descubierta en las inmediaciones del Castillo de Sant Angelo en Roma cuando el papa Urbano VIII decidió llevar a cabo obras de rehabilitación y ampliación en esta zona. Según las fuentes escritas parece ser que a lo largo de la invasión goda, los romanos se atrincheraron en el famoso castillo y desde él tiraban todo tipo de mercancía ara repeler el ataque de los invasores. La estatua debió de quedar enterrada en la zona y no fue encontrada hasta años después, sin embargo la fascinante pieza había perdido las piernas y el brazo izquierdo de modo que hubo de ser reconstruida.

Tan delicada labor, fue encomendada a uno de los artistas más destacados de la época, Gian Lorenzo Bernini quien recompuso la obra con tal libertad que desde entonces en lugar de trasmitirnos una sensación de embriaguez la obra adquirió una marcada connotación sexual, con las piernas abiertas y la derecha mucho más levantada que el original el fauno parece dar rienda suelta a sus pasiones, un gesto que aún se potencia más con su rostro en el que encontramos la boca ligeramente abierta y los ojos cerrados. La anatomía de la figura es exquisita y la obra ofrece múltiples puntos de vista que invitan al espectador a girar en torno a ella para descubrir nuevas perspectivas.

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