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Iglesia de Santa Maria della Spina de Pisa

Publicado por A. Cerra

Esta pequeña iglesia o capilla a orillas del río Arno en la ciudad toscana de Pisa pese a su nombre, se construyó antes de que albergara una reliquia de tanto valor como una de las espinas de la corona con la que fue crucificado Jesucristo. Una reliquia que llegó a Pisa en el año 1333, mientras que el templo se edificó hacia el 1230 con el patrocinio de la familia Gualandi.

Iglesia de Santa María della Spina en Pisa

No obstante, es cierto que varió su aspecto respecto a los planes originales y ha sufrido muchos cambios con el paso del tiempo, sobre todo debidos a su cercanía al cauce del Arno, lo cual ha supuesto distintos derrumbes del terreno, e incluso fue trasladada íntegramente a su emplazamiento actual en el siglo XIX, un desplazamiento que sin duda alguna supuso la pérdida de ciertos elementos.

Sin embargo, pese a ello la iglesia de Santa Maria della Spina es una de las grandes joyas del arte Gótico en Pisa, una urbe famosa precisamente por sus edificios medievales, pero sobre todo correspondientes a un estilo artístico anterior: el Románico, ya que tanto su Catedral, como el Baptisterio o su famosa Torre Inclinada se corresponde con ese momento de la Historia del Arte.

En definitiva, la iglesia que proyectó el arquitecto Lupo di Francesco en el siglo XIV es la base del edificio que vemos en la actualidad. Se trata de un templo de planta rectangular, todo él recubierto exteriormente por mármol policromado. La apariencia del conjunto es la de un gran cofre, sobre todo debido a detalles como sus arquerías con gabletes, los pináculos o su tímpano con una rica ornamentación escultórica. Una decoración en la que participó el propio Lupo di Francesco así como escultores de primera línea que desarrollaron su trabajo a caballo del Gótico y el primer Renacimiento, como es el caso de Andrea Pisano y sus hijos Nino y Tomasso.

En la fachada principal se ven dos puertas con arcos adintelados, mientras que en la parte trasera se abren tres arcos apuntados con un tímpano. Y en un caso y en otro, así como en los laterales que se disponen en paralelo al río, hay abundantes esculturas y relieves, siendo un magnífico ejemplo del gótico final, el más recargado de todos.

Y esa sobrecarga de ornamentos todavía llama más la atención si lo comparamos con el interior de esta pequeña iglesia, ya que ciertamente da una idea de mucha mayor simplicidad y austeridad. Se trata de un interior de una única nave, pese a las formas externas que haría pensar en una distribución diferente.

Curiosamente, de toda la riqueza escultórica que posee Santa Maria della Spina es precisamente en su interior, en el presbiterio, donde se halla su mayor joya. Se trata de la figura de la Virgen de la Rosa, una obra de Andrea y Nino Pisano, quiénes también realizaron otra obra que representaba a la Madonna de la Leche, si bien, esta obra hoy no se puede ver aquí sino en el Museo Nacional de San Mateo de la propia ciudad pisana.

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