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Los Inválidos de París

Publicado por A. Cerra

Este es uno de los monumentos más significados por su valor histórico en París. Pero también estética, artística y urbanísticamente es un hito en la capital francesa. Especialmente por su gran cúpula dorada que se eleva hasta los 100 metros de altura y es visible desde muchas calles y rincones del centro parisino.

Aunque pueda parecernos que por esa gigantesca cúpula se trata de una iglesia, lo cierto es que Los Inválidos es mucho más que un templo. De hecho, su denominación oficial es Hôtel National des Invalides, ya que se construyó como gran residencia que acogiera a los soldados sin hogar que habían sido heridos en combates o que se habían retirado del ejército tras más de una década de servicio.

Los Inválidos. Vista de conjunto

Los Inválidos. Vista de conjunto

Este complejo residencial lo promovió el rey Luis XIV quién encargó el diseño del proyecto al arquitecto Liberal Bruand en el año 1671. Si bien gran parte de su ejecución la llevó a cabo Jules Hardouin-Mansart, uno de los arquitectos preferidos del monarca ya que trabajó también en el gran Palacio de Versalles.

El hecho es que el palacio como tal estaba construido en 1676 y comenzó a alojar soldados en sus múltiples dependencias, siempre rodeadas de espléndidos jardines. En el Palacio de los Inválidos llegaron a vivir hasta 6.000 personas, e incluso hoy en día sigue residiendo allí viejos soldados, si bien en un número mucho menor que no alcanza el centenar.

En aquel primer momento de apertura todavía no estaban la gran cúpula. Pero pronto Luis XIV, conocido como el Rey Sol y el máximo exponente de los reinados absolutistas en Europa, decidió construirse aquí una capilla privada.

Gran cúpula de los Inválidos

Gran cúpula de los Inválidos

Así que le encargó el trabajo de nuevo a Jules Hardouin-Mansart, autor de la conocida como Iglesia del Domo. Pero no solo tenía que levantar una capilla para el uso exclusivo del monarca, sino que además tenía previsto que allí se dispusieran las tumbas reales. De ahí la grandilocuencia de su arquitectura, sin duda alguna uno de los mejores ejemplos de la arquitectura francesa barroca del siglo XVII, más conocido en el país galo como le grand siecle.

Sin embargo, jamás reposaron aquí los cuerpos de los reyes, y quién si tiene aquí su sepulcro es Napoleón Bonaparte. Posiblemente el militar más brillante de la historia de Francia. Así que, aunque Napoleón murió exiliado en la lejanísima isla de Santa Elena, sus restos fueron trasladados 20 años después de su muerte hasta este lugar.

Y para acabar con este recorrido por este gran monumento parisino hay que decir que anexa al templo del Domo está la iglesia de San Luis de los Inválidos. Esta también la construyó entre 1679 y 1708 Hardouin-Mansart si bien siguiendo los planos iniciales de Bruand. Por ello estamos ante una obra más sobria, muy clásica, cuyo desarrollo se basa en una planta de cruz griega.

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