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Villa Saboya de Le Corbusier

Publicado por Chus


Le Corbusier es el arquitecto que domina la arquitectura de los años veinte en Francia, y para ello se basa en los conceptos urbanísticos de Garnier, en la utilización de los nuevos materiales industriales, en la tecnología de las máquinas y en los recursos de la ingeniería, además de tener en cuenta las nuevas corrientes del diseño industrial. Fue el principal representante del funcionalismo europeo, arquitecto de gran repercusión, ya que proporcionó soluciones cómodas y alcanzables a los problemas ocasionados por el crecimiento de las ciudades europeas a lo largo del siglo XX, soluciones que, en gran parte, siguen vigentes en la actualidad. En su arquitectura propuso el uso de volúmenes nítidos, simples, que lo identifican con el cubismo. Definió la vivienda como “una máquina para vivir”, lo cual va a llevar a cabo tanto en sus construcciones colectivas como individuales.

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Esta casa es una villa realizada en las afueras de París en los años 1929-1931, que supone una ruptura con el anterior tipo de casas de estas características y ejemplifica una villa típicamente funcionalista, ya que sigue los cinco principios básicos de este tipo de arquitectura, formulados por Le Corbusier. En primer lugar se levanta sobre pilotes, para una mejor disposición del espacio. La idea de elevar sobre pilotes, hace que el muro no sea un elemento de carga, sino de cierre de espacios (o de apertura). En segundo lugar, remata en terraza, es la cubierta plana, aplicando aquí el principio de la terraza-jardín. En tercer lugar, la planta es libre, y el uso de esa libertad con respecto al muro la da la utilización del hormigón armado. En cuarto lugar, las ventanas son longitudinales y están dispuestas a lo largo de toda la fachada y, en quinto lugar, la fachada es libre. La casa es un perfecto prisma, de planta cuadrada, con los cuatro frentes iguales. Además de todo esto los volúmenes son nítidos, puros, remarcados por la utilización de un único color, el blanco. Hay un cuidadoso estudio de la iluminación, y la ventilación.

Los materiales que utiliza son el hormigón armado, el vidrio y la madera. Su concepción del edificio es la de un juego de volúmenes nítidos unidos por la luz, debido a lo cual emplea el cubo, el cilindro, etc., por ser las grandes formas primarias las que la luz revela mejor. En esta concepción estética ahora encaja mejor que el edificio se levante sobre los soportes, resaltándolo como un volumen aislado de la tierra, como una especie de caja grande. Enemigo de las arbitrariedades, fija un criterio rígido de proporciones, tomando como modelo la altura humana que, dividida en porciones le da un repertorio de rectángulos armoniosos.

Con respecto al interior, cabe destacar es uso de rampas interiores para poder pasear por la casa, y que resulta bastante aséptico y armónico, lo que continúa en la cubierta plana que lo remata. Para algunos críticos es un modelo de casa netamente urbano, por lo que al encontrarse en plena campiña resulta desolada y triste, por lo que la ven más como una “escultura” a admirar que como un edificio habitable y acogedor. Para otros, en cambio supone un modelo a imitar como algo clásico, debido a la sencillez y pureza de sus formas.

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