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Descendimiento Benedetto Antelami

Publicado por Laura Prieto Fernández

El descendimiento de la Cruz, una escena también conocida como La deposición, es una de las escenas más antiguas de la Pasión de Jesucristo, en ella se pone de manifiesto la esencia más humana de Jesucristo con su propia muerte y sufrimiento; debido a ello la escena encuadra perfectamente en la intención didáctica que caracteriza a la plástica medieval como un intento de formar a los fieles cristianos y evocar su piedad a través del arte.
En este contexto, la primera manifestación plástica que ha llegado hasta nosotros sobre una Deposición, la encontramos en un códice miniado de finales del siglo X, pero en el campo escultórico esta temática aparece aún más tarde, en Italia aparece en 1178 la primera representación de un Descendimiento en el púlpito de la Catedral de Parma realizado por el escultor y arquitecto Benedetto Antelami.

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Benedetto Antelami, también conocido como Antelami de Parma es uno de los pocos nombres de maestros escultores que ha llegado hasta nosotros. En realidad, no son muchos los datos que tenemos acerca de este artista, parece ser que desarrolló su arte a finales del siglo XII con cierto reconocimiento y en su obra se aprecia la influencia de la plástica clasicista –en sus obras se muestra conocedor de la escultura y la arquitectura griega y romana- y de la tradición bizantina.

La obra que aquí nos ocupa es tan solo una parte de un diseño mayor y hoy perdido que el artista realizó para decorar el púlpito de la Catedral del Parma y que hoy se encuentra en el crucero de la misma catedral. Se trata de un altorrelieve realizado en mármol que aparece firmado y fechado por el propio artista, algo bastante inusual para la época. La obra representa uno de los mejores ejemplos de escultura románica en donde el artista ha desbordado creatividad y detallismo. Benedetto recoge en un panel horizontal tres escenas temporales distintas enmarcadas por una orla de motivos vegetales y una cornisa volada en la que ha colocado ramilletes florales.

En el centro de la composición se encuentra el momento central del Descendimiento, Jesucristo ya fallecido está siendo descolgado de la cruz por Nicodemo. Al otro lado la Virgen María recoge, con la ayuda de un ángel y flanqueada por San Juan, la mano de su hijo fallecido. Completando la escena central aparece una representación de la Iglesia triunfante y la Sinagoga cuya cabeza es agachada por un ángel que surca el cielo.

A la izquierda de la Crucifixión el artista representa una escena anterior, la repartición de las vestiduras entre los soldados romanos con la túnica de Jesucristo en primer plano, sobre ellos en un tondo una representación humanizada de la luna aludiendo a las tinieblas que siguieron a la muerte de Jesús. A la derecha aparece una escena posterior, la Visita de las tres Marías al sepulcro vacío cuando Jesucristo ya ha resucitado y sobre ellos la representación del Sol en un clípeo humanizado que alude a la luz y esperanza para los cristianos después de la resurrección.

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