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Díptico Consular Flavius Anastasius

Publicado por Laura Prieto Fernández

A menudo las esculturas que llegan hasta nosotros de épocas pasadas son grandes obras de arte cuyo origen era consagrar la gloria de algún emperador o alto dignatario ya sea civil eclesiástico. No obstante, a lo largo de los años también ha existido otro tipo de obras escultóricas que si bien eran más sencillas y con una finalidad menos fastuosa, su existencia para conocer la escultura de cualquier época resulta indispensable. Se trata de pequeñas piezas que fueron creadas como recuerdo o regalo de algún evento y que han llegado hasta nosotros permitiéndonos conocer este tipo de obras más comedidas.

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En este sentido, los dípticos consulares como el que aquí nos ocupan son un gran ejemplo de esta estatuaria menor. Los dípticos consulares son dos relieves esculpidos en paneles unidos normalmente de algún material noble como en este caso que es marfil, su origen es de época romana aunque después también fueron muy utilizados por los emperadores bizantinos. Este tipo de piezas eran encargadas por el cónsul o emperador con el fin de que sirviesen como recuerdo de algún evento especial (una batalla ganada, unos juegos…) o como regalo de aguinaldo para los personajes más preminentes del momento.
De esta manera el Relieve Consular de Flavius Anastasius que aquí nos ocupa, es un díptico realizado en marfil que se creó con el fin de conmemorar el inicio de los Juegos de la Ciudad. La pieza data de los inicios del siglo VI d.C. en torno al año 517. Seguramente el emperador entregó varios dípticos parecidos a los nobles a modo de regalo diplomático a la vez que la pieza resalta la figura del emperador.

En ambos paneles aparece el emperador Flavius Anastasius sedente en un trono sujetado en una de sus manos el bastón de mando mientras que con la otra levanta un pañuelo para dar comienzo a los juegos. La imagen del emperador sedente nos remite a las mismas formas que toma la iconografía cristiana para representar al Pantocrátor. En la zona inferior se aprecian los diferentes juegos que se celebraban en la ciudad, por uno de los lados se distingue una carrera de caballos pero en el otro relieve resulta más complicado de identificar los juegos. En la zona superior de ambos paneles encontramos una multitud de personajes en distintas formas y actitudes, se trataría de una representación de la alta sociedad que acudía a los juegos.

La obra es excepcional por la calidad que supone su talla no sólo en un relieve de reducidas dimensiones sino en una pieza que forma parte de una tirada uno una escultura única. En ella, es fácil adivinar la evolución desde las formas romanas hasta la nueva escultura bizantina que dará lugar a la estatuaria medieval. En la pieza se pueden apreciar muchas de las características que encontraremos en la estatuaria posterior como el horror vacui o la jerarquización de personajes en función de su tamaño, el emperador presenta un tamaño mucho mayor que el resto de personajes ya que su importancia también es mayor.

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