Arte
Inicio Escultura, Gótica Escultura Gótica española. S. XV. (II)

Escultura Gótica española. S. XV. (II)

Publicado por Chus

sepulcro-juan-ii.jpgLa influencia borgoñona en la escultura española alcanza también a la Corona de Castilla. Ejemplos de ello son los sepulcros de arcosolio de la iglesia del monasterio de Las Claras de Tordesillas (Valladolid), los de Diego Manrique y su mujer sitos en el museo de Burgos o el del obispo Diego Carrillo de Albornoz en la catedral de Sigüenza.

En Sevilla trabaja Lorenzo Mercadante de Bretaña, quien demuestra su contacto con el arte flamenco en el sepulcro del cardenal de Cervantes con unos ángeles que sujetan los escudos realizados con un realismo que nos remite a dicha escuela, aunque todavía se notan influencias del estilo borgoñón, como los plegados abultados y flotantes. Mercadante realizó también la decoración de las portadas laterales de la fachada principal de la catedral de Sevilla en barro cocido policromado, una técnica desconocida hasta entonces en Sevilla, pero que después se usó profusamente. En la “Escena del Nacimiento” destaca la gracia y la sonrisa de los personajes, la cara amable del arte borgoñón, incluso hay quien ve en este tipo de escenas el preludio de los presepios del siglo XVIII.

Otros escultores afamados fueron Simón de Colonia, Egas Cueman o Hanequin de Bruselas, quienes realizaron importantes obras en Valladolid, Burgos o Toledo, pero el escultor más importante del momento fue Gil de Siloé, de probable origen flamenco, que vivió y trabajó en Burgos. Es un escultor que usa profusamente la ornamentación, ya que enriquece sus figuras con toda clase de atuendos, collares, cinturones, espadas, etc. Sus obras principales se encuentran en la Cartuja de Miraflores y en la catedral de Burgos. El sepulcro de los reyes Juan II e Isabel de Portugal (padres de Isabel la Católica) en la cartuja aparece dispuesto de manera original, como un túmulo con forma de estrella de ocho puntas (motivo mudéjar) totalmente cubierto por figuras y variados elementos arquitectónicos. Los yacentes aparecen inclinados, estando Isabel leyendo. El conjunto destaca por la profusión decorativa y por las magníficas calidades en el trabajo del alabastro, que permite diferenciar texturas totalmente diferentes. También realizó el sepulcro del infante Alfonso (hijo de los anteriores), que es uno de los primeros ejemplos del tipo “orante” en arcosolio, que nos muestra un traje muy ricamente decorado, tratado con gran minuciosidad, para demostrar la elevada condición social del mismo. El mismo tipo orante lo repite en el sepulcro de Juan de Padilla (paje de Isabel I, muerto en el sitio de Granada). Realizó también el Retablo Mayor de la Cartuja (policromado por Diego de la Cruz que también era escultor), obra tan profusamente decorada, que parece propia de un orfebre, como si se tratase de una colgadura o tapiz. Como elemento original presenta las escenas dentro de círculos, como ocurría en los “rosarios alemanes”. Para la catedral de Burgos realizó el retablo de Santa Ana en la Capilla del Condestable y el retablo de la capilla de Santa Ana, cuyo tema central es el “árbol de Jessé”, uno de los favoritos del gótico, para el que contó con la colaboración de Diego de la Cruz. La mano de Siloé se distingue en el alargamiento de las figuras de la “Sinagoga” y de la “Iglesia”, mientras que las que se atribuyen a Diego de la Cruz, tienen un canon más redondeado. En la fachada del colegio de San Gregorio de Valladolid está representado un granado monumental que recuerda al “árbol de Jessé”, que hace pesar en la intervención de Siloé en dicha obra, puesto que también esculpió el retablo de la capilla del colegio, hoy desaparecido.