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Esculturas de la Catedral de Módena

Publicado por A. Cerra
Esculturas de la Catedral de Módena

Esculturas de la Catedral de Módena

La ciudad italiana de Módena, a diferencia de otras muchas ciudades del país, todavía conserva su catedral edificada durante el periodo del arte Románico. Y no solo eso, sino que incluso sabemos los nombres de sus principales maestros de obras encargados de los trabajos arquitectónicos y escultóricos del templo. Se trata de Lanfranco y Wiligelmo, que desarrollaron aquí un trabajo de estrecha colaboración.

También se sabe la fecha de inicio de la obras, concretamente el año 1099, cuando se comenzó a edificar siguiendo los preceptos de la arquitectura románica Emiliana, una variante estilística que la distingue del románico más común en el resto de Europa.

En realidad, toda la construcción está tratada como una gigantesca escultura, y para comprobarlo basta con observar su fachada, donde todo está destinado a realzar los diversos elementos arquitectónicos. Y a ello hay que añadir el programa escultórico en forma de relieves desarrollado por Wiligelmo.

Algunas de esas escenas en relieve están situadas bajo los pequeños arcos ciegos románicos. Allí se pueden leer los retratos bíblicos de La Creación de Adán y La Creación de Eva, La Expulsión del Paraíso o la Muerte de Caín. Todo ello como si fueran enormes viñetas talladas en piedra.

El estilo de este escultor se basa en cierta tosquedad, donde las imágenes son tremendamente esquemáticas, pero al mismo tiempo transmite una gran solemnidad y enorme poderío visual.

Se trata de cuerpos sólidos, en los que ningún elemento de la composición es accesorio ni superfluo. Y al mismo tiempo es sumamente expresivo, sobre todo en las imágenes que nos relatan como el ser humano tuvo que irse del Paraíso por ser un pecador.

Pero además del repertorio escultórico de la fachada de la catedral, también en su interior se puede admirar otra fantástica obra de la escultura románica italiana. Se trata del denominado Pontile, una especie de presbiterio elevado, como si fuera un balcón que incluye el púlpito para los sermones del sacerdote y que también sirve para enmarcar la entrada a la cripta subterránea del templo.

Este Pontile se realizó en piedra rosada procedente de Verona entre los siglo XII y XII. Toda la balconada aérea se sustenta en estilizadas columnas, en las que destacan los leones tallados que le sirven de basamento y los capiteles de motivos variados, en los que predominan las formas vegetales.

Todo el frente del Pontile tiene diferentes paneles tallados en altorrelieve. Si en el caso de la fachada las esculturas de Wiligelmo relatan pasajes del Antiguo Testamento, en el caso del Pontile de ejecución posterior tiene sobre todo escenas del Nuevo Testamento, y se puede ver la vida de Jesús, entre cuyos episodios destaca por su calidad el panel dedicado a La Última Cena y el Sacramento de la Eucaristía. Pero no es la única diferencia entre las esculturas del exterior y del interior. Sin duda, el escultor autor del Pontile realizó un trabajo mucho más minucioso a la hora de plasmar pequeños pero importantes detalles. Si bien la profunda religiosidad es lo que impera tanto en las esculturas de la fachada como en las del interior.