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Hércules y Anteo de Pollaiuolo

Publicado por A. Cerra

Antonio del Pollaiuolo (1431 – 1498) es otro magnífico ejemplo de la capacidad de los artistas del Renacimiento italiano para brillar en distintas disciplinas, ya que este creador trabajó tanto como orfebre, como pintor o como escultor. Y aquí vemos dos muestras de ello.

Por un lado presentamos pequeño grupo de bronce que por su tamaño mezcla el trabajo del escultor con el más propio de la orfebrería. Una figura en la que representa la escena de la lucha entre Hércules y Anteo, trabajo que realizó hacia el año 1470 para decorar el patio del algún palacio, pero que hoy en día se conserva en el Museo del Barghello de Florencia.

Pintura de Hércules y Anteo de Pollaiuolo

Y por otro lado, mostramos un óleo sobre tabla que pintó aproximadamente 10 años antes, hacia el 1460, y que en la actualidad forma parte de los fondos de la Galería de los Uffizi, también en la ciudad de Florencia.

Este artista era hijo y hermano de orfebre, y su nombre real era Antonio Benci. Sin embargo, su abuelo no tenía ningún vínculo artístico, y se ganaba la vida vendiendo pollos, de ahí su sobrenombre de Pollaiuolo.

En esa formación como orfebre adquirió el dominio de la técnica, la cual llegó a practicar con una encantadora sutilidad y con una indudable capacidad para representar cada detalle de forma minuciosa, algo que se ve en esta escultura que tan solo alcanza los 45 centímetros de altura.

Tamaño suficiente para mostrarnos también uno de sus grandes intereses artísticos: el estudio anatómico de carácter muy naturalista, al cual sabía dotar de dinamismo y energía. Porque esta escena sin duda alguna nos transmite eso, y lo hace a partir de un violento movimiento.

La escena se inspira en los relatos mitológicos, según los cuales, el gigante Anteo vivía en Libia y obligaba a todo aquel que pasaba por allí a luchar con él. Y claro, Hércules tuvo que atravesar ese lugar para completar sus míticos trabajos. Por lo tanto hubo de luchar, pero antes del combate se enteró que para vencer al gigante tenía que lograr levantarlo del suelo, porque si no era invencible. Y es en ese preciso momento cuando nos lo presenta el artista.

Por esa actitud, la figura es un derroche compositivo, porque si nos fijamos veremos que es como un trípode sostenido por las dos piernas de Hércules y la piel de león que lleva de atuendo. Así levanta a Anteo, cuya pierna en el aire se compensa con el brazo contrario. O sea, todo un estudio de la composición, pero desde varios puntos de vista, ya que la figura ofrece varios encuadres según desde donde se mire.

Pintura de Hércules y Anteo de Pollaiuolo

Obviamente esta cualidad tridimensional no aparece en la pintura que hizo con el mismo tema. Una tabla también de pequeño formato 15 x 10 cm. que formaba parte de un encargo más amplio de Piero de Medicis, ya que este aristócrata le pidió que pintara tablas con los 12 Trabajos de Hércules, sin embargo hasta nuestros días solo han llegado dos, y ambas se encuentran en la Galería de los Uffizi.

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