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Moais de la Isla de Pascua

Publicado por Laura Prieto Fernández

Los Moais de la isla de Pascua son una de las esculturas sobre las que más se ha estudiado y que, aún hoy, más misterios parecen guardar. Ubicada en el Océano Pacífico la afamada isla se halla a uno 3800 kilómetros de la costa de Chile y su historia se remonta a las antiguas civilizaciones.
En realidad son muchas las teorías que discuten sobre los primeros pobladores de la isla de Pascua y mientras unos autores abogan por que los primeros pobladores serían polinesios llegados de Asia en torno al siglo V d.C.; otros ofrecen una datación aún más antigua, el siglo IV a.C., por parte de una tribu primitiva.

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Lo cierto es que estas magníficas esculturas proceden de un pueblo hoy ya identificado, los conocidos como rapanui, cuya llegada a la isla se data en torno al siglo VI sometiendo a la población indígena. El pueblo rapanui debió de llegar a la isla de Pascua cuando huían del hundimiento de la mítica isla de Hiva instalándose en el territorio y tomándolo como propio.

Los Moais son grandes esculturas de piedras que representan formas masculinas exentas con unos rasgos muy básicos. En las piezas la parte más potenciada son las puntiagudas narices y unos finos labios que les ofrecen un gesto casi caricaturesco.

El Estas grandísimas esculturas oscila entre los tres y los diez metros de altura y su peso puede llegar a las veinte toneladas lo cual ha planteado diversas hipótesis sobre su traslado desde la cantera donde parece ser eran ejecutadas.

Se han hallado más de seiscientas esculturas de Moais repartidas a la largo de toda la isla que pueden agruparse según su localización: así, un primer grupo de entorno a unas doscientas sesentaicinco esculturas, se hallan en la falda del volcán Rano Raraku; un segundo grupo de más de trescientas esculturas aparece localizado en una especie de plataforma conocida como ahus y vigilando los acantilados que rodean la isla; también aparecen diferentes esculturas diseminadas por los caminos de la isla sin un aparente orden. El último grupo que se ha podido catalogar está conformado por unas ochenta esculturas aún sin acabar que se hallaron en las canteras de piedra toba de la isla, el material con el que estas megalómanas esculturas han sido construidas.
Existen algunas diferencias entre las esculturas, así encontramos algunos Moais que parecen ataviados con una especie de sombrero realizado en piedra volcánica rojiza y cuyas cavidades oculares estaban cubiertas por piedra coral.

Pese a que tradicionalmente se ha identificado a los Moais como simples cabezas lo cierto es que todas las esculturas están enterradas y poseen un cuerpo que llegaría hasta la cintura, presentando además inscripciones en la parte posterior. Este hecho que puede parecer sorprendente ya que no se ha dado a conocer hasta hace relativamente poco, era conocido por la comunidad científica desde hace más de un siglo.

La significación de estas primitivas obras no está aún demasiado clara pero a todas luces parece relacionarse con el culto a los difuntos y los ancestros.

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