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Custodia procesional de la Catedral de Toledo

Publicado por Laura Prieto Fernández

Entre los objetos litúrgicos más destacados de todos los tiempos encontramos las custodias cuyo origen se remonta a los inicios de la festividad de Corpus Christi, una fiesta originaria del siglo XIII en la que los cristianos adoran la hostia sagrada o sagrada forma como muestra de la verdadera transfiguración del cuerpo de Cristo. Sin embargo la forma de las custodias no quedó completamente definida hasta el siglo siguiente, época en la que se realizaron las piezas más antiguas. Fue en la etapa renacentista cuando en realidad las custodias comenzaron a tener verdadero éxito, labradas en metales preciosos adquirieron forma de templete o de esfera solar a la vez que surgiría un nuevo concepto de custodia conocida como la custodia de asiento o custodia procesional. Ésta no era sino, una gran pieza de orfebrería que servía para resguardar a la custodia en sí cuando ésta procesionaba.

En este sentido debemos destacar que los artistas de realizar estas grandes piezas eran considerados algunos de los mejores orfebres de su época ya que se trataba de importantes encargos realizados para las catedrales más destacadas que podían asumir los elevados precios de estas piezas.

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En España des taca especialmente una familia de orfebres dedicados a elaborar grandes y vistosas custodias que se ganaron la fama y el respeto de sus contemporáneos, la familia Arfe. Enrique de Arfe o Enrique de Colonia (1475 – 1545) era un orfebre de origen germano que se asentó en León, sus primeras obras aún recogen las trazas del estilo goticista sin embargo paulatinamente se irá adaptando a la estética renacentista siendo uno de los mejores representantes en este campo. Sus hijos Antonio y Juan, así como su nieto –también conocido como Juan de Arfe- siguieron la tradición familiar pero es el precursor de la saga a quien se le atribuyen las mejores piezas como las custodias de la Catedral de Toledo.

La Custodia de Toledo data de entre 1517 y 1524 y está considerada como una de las joyas más significativas que se guardan en la Cámara del Tesoro de la Catedral toledana. La pieza original estaba realizada en plata sin embargo unos años más tarde fue dorada por encargo del arzobispo Quiroga. La custodia interior fue ejecutada en Barcelona de la mano del orfebre Jaime Alberique por encargo expreso de Isabel la Católica con el primer oro extraído de las minas de América. Para resguardar la pieza de Alberique y por encargo del cardenal Cisneros la pieza de Enrique de Arfe se arranca desde una base hexagonal con un conjunto de columnas ricamente decoradas con motivos animales, vegetales e incluso ángeles que culminan en una especie de templete con una cruz del siglo XVI. La custodia de Toledo es una obra de gran finura en la que cada uno de los elementos que la componen, han sido recreados con exquisita delicadeza.