Arte
Inicio Museos El «museo virtual»

El «museo virtual»

Publicado por Virginia

Imagen 3D Museo Reina SofíaLo cierto es que, con el adelanto de las nuevas tecnologías, ya no es necesario moverse de casa para poder disfrutar del arte. Esto no es sólo aplicable al aspecto más obvio de dicha reflexión, la reproducción, sino incluso a la acción de visitar las propias exposiciones.

Esta virtualidad tiene varias formas de aplicación: bases de datos, de imágenes, visitas por las distintas salas de un museo gracias a las páginas web, e incluso recorridos por exposiciones temporales. En la mayoría de los casos, estas aplicaciones son un añadido a la oferta del museo, el cual cuenta con una base física, material, principal; sin embargo, hay casos de museos y/o exposiciones concebidos sobre la base de una existencia única en la red.

Así, existen proyectos tan interesantes como el del Museo Virtual de Arte Publicitario o MUVAP, surgido del trabajo realizado por el centro virtual del Instituto Cervantes en colaboración con la Asociación General de Empresas de Publicidad (AGEP) y destinado a la difusión de la publicidad abordada desde los diversos planos que la componen. El proyecto, su explicación y visionado, se materializa por medio de una web, en la cual se encuentra una presentación del mismo y las diversas salas que componen este «museo virtual», comprendiendo cada una de estas secciones un pequeño texto a modo de introducción, junto con una selección de obras representativas, carteles, que posibilitan un recorrido por la historia de la publicidad en España.

Un buen ejemplo de programa expositivo temporal de carácter virtual es el que la Subdirección General del Ministerio de Cultura de España tiene puesto en marcha; siendo en este caso el mundo del libro el ámbito a difundir. De esta manera es posible, por ejemplo, en la actualidad, dar un paseo por las exposiciones en línea «Historia del Libro Español«, «Ilustrísimos», «Historia de los Premios Cervantes», «Miradas en torno al Quijote«, y «De imágenes, libros y lecturas«, contando alguna de las mismas con un apoyo físico en ferias. Esta propuesta implica una mayor complejidad en su concepción y desarrollo que la anterior, puesto que es variable, de una forma un tanto similar a como sucede en «la realidad».

Lo cierto es que este tipo de planteamientos no son excesivos, siendo lo más común el desarrollo de un plan de visita virtual, en la web del centro en cuestión, de carácter previo al visionado del mismo (como complemento, no como única experiencia); de todas las maneras, cada vez se encuentran más ejemplos de este tipo de museos en la red, la mayoría de los cuales son iniciativas que han partido de particulares enamorados del arte, páginas elaboradas con muy buena intención pero normalmente bastante deficientes. Existen casos también, claro está, corporativos, como sucede con El País y su Museo Virtual de Artes (MUVA), cuyo desarrollo se asemeja al de las visitas propuestas por los museos de importancia en sus páginas web: una reproducción de las salas, a escala, susceptibles de ser visionadas en función de una libre elección, con unas características de luz, color y perspectiva realistas.

Lo cierto es que la mayoría de estas páginas que se denominan «museos virtuales» presentan un desarrollo planista, lineal, con pocas posibilidades de interacción y cambio, a excepción de unos pocos casos destacados. Hay que considerar que si uno no tiene la posibilidad de realizar una visita in situ, la mejor opción, ya vista, es la que proponen muchos museos: un recorrido virtual por sus salas. Ejemplos magníficos presentan las webs del Museo del Traje, el Museo Cerralbo o el MARQ, entre tantos y tantos otros.