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27
Nov

Características generales de la arquitectura romana

Publicado por Cristina el 27 de Noviembre de 2006

El pueblo romano, de temperamento más práctico que el griego, desarrolló una arquitectura eminentemente utilitaria en el ámbito de su Imperio. Este fue ante todo, una civilización urbana, una red de ciudades dominada militarmente; así pues, la idea del dominio militar fue la base de la arquitectura romana, que tuvo siempre en las ciudades un marco de referencia.

Cuando los romanos realizaron murallas, acueductos, calzadas, arcos de triunfo, etc, no hacían sino reforzar su dominio imperial, poniendo la arquitectura a su servicio. Su arquitectura tuvo así un claro sentido político.

Utilizaron materiales variados -piedra, hormigón o mortero y ladrillo- en sus sólidas construcciones.

-Piedra: Unas veces se servían de piedras irregulares unidas con mortero. Es el tipo de tabique llamado opus incertum. A veces, daban a la piedra forma de pirámide de base cuadrada, con lo cual, al meterlas en la pared, se formaba una especie de tabique en retícula llamado opus reticulatum. Pero es el aparejo de sillares, el opus quadratum, el más importante. Se dispone según el sistema de soga (pieza colocada en sentido paralelo al muro) y de través (pieza en sentido perpendicular al muro), alternativamente. A veces los sillares presentaban la cara externa con una convexidad que les daba un aspecto decorativo. Es el llamado sillar almohadillado.
-Hormigón: (opus cementerium) o cemento, se construía con una mezcla de agua, arena, cal y guijarros, determinando al secarse una masa sólida, indestructible.
-Ladrillo: (opus lateritium) constaba de grandes piezas rectangulares y de poco grosor. El opus mixtum, propio del Bajo Imperio, consistía en disponer capas alternadas de ladrillos y piedra, con armonioso contraste de color.

Si la arquitectura griega es de carácter arquitrabado, es decir, resuelve el problema de la cubierta con soluciones horizontales (arquitrabes, dinteles), la romana es de carácter abovedado, ya que utiliza el arco y la bóveda. Por esto, ésta es mucho más compleja que aquella. El arco utilizado es el semicircular o de medio punto. Por lo que se refiere a las bóvedas, utilizaron la de cañón y la de aristas, además de la cúpula.

Adoptaron los órdenes griegos, e introdujeron novedades:

órdenes
-El Orden Toscano (variante del dórico): Consta de plinto y basa con un grueso toro, el fuste es liso y con éntasis. El capitel, precedido por un astrágalo (un toro diminuto) y un anillo, está formado por el equino (un cuarto de bocel) y el ábaco. Este orden dórico-toscano, deriva de la arquitectura etrusca.

-El Orden Compuesto: Compromiso entre el jónico y el corintio. El capitel compuesto ofrecía las hojas de acanto de estilo corintio, pero tiene además, dos filas de ovas y perlas, y las grandes volutas tomadas del jónico. Al mismo tiempo, los entablamentos se enriquecen considerablemente. Los frisos se solían adornar con relieves de guirnaldas (hojas unidas con cintas, formando una banda voluminosa colgada por los extremos) y bucráneos (cráneos de buey).

Fruto del utilitarismo romano, lo más significativo de su arquitectura no será el templo (como en Grecia), sino las construcciones civiles, las obras públicas con finalidad práctica. Grandes construcciones que encontraremos recogidas en De architectura, un tratado de 10 volúmenes compilado por Vitrubio hacia el final del siglo I a.C.

24
Nov

Arquitectura museística (IV): segunda mitad del s.XX

Publicado por Virginia el 24 de Noviembre de 2006

Museo Guggenheim Nueva YorkSi se exceptúan salvedades como las de Le Corbusier y Mies van der Rohe, durante el s.XX se continuaban repitiendo esquemas parecidos a los de Schinkel, situación que cambiará tras el final de la II Guerra Mundial. En esta segunda mitad de siglo se rompe con este comportamiento, surgiendo propuestas distintas a las de galería y rotonda (modelos que no por ello se dejan de usar, existiendo ocasiones en las que incluso son llevados dichos formatos a sus máximas consecuencias).

Surgen hitos dentro de la arquitectura de museos en estos momentos, como es el caso del Museo Guggenheim de Nueva York, el cual rompe con todo lo ensayado con anterioridad, el Museo de Arte Moderno de Copenhague, que amplía el concepto propuesto por Le Corbusier y Mies van der Rohe acerca de la superación de los muros del museo, o el Centro Nacional Georges Pompidou, ejemplo de una nueva forma de concebir la forma y las competencias del museo tradicional.

Además, a mediados de los años 70 los países europeos y americanos comenzarán a ampliar sus museos, siendo ejemplos significativos de este nuevo clima la Staastgalerie o, en España, el Museo Romano de Mérida

En los 80 se produce un nuevo cambio, al concebirse la arquitectura de museos no sólo como arquitectura sino también como un símbolo. Es el museo la “catedral” del s.XX.

Los museos pasan a tener la capacidad de representar la imagen de la ciudad (una buena obra hecha por un gran arquitecto influye en la concepción de la misma), además de que son capaces de potenciar el desarrollo económico de ésta(por medio del turismo).

No hay que ir muy lejos para poder comprobarlo; pudiéndose señalar como el caso más conocido el Museo Guggenheim de Bilbao, aunque existen otros casos, como el MACBA, pensado para rehabilitar la zona del Raval barcelonés. 

24
Nov

Arquitectura museística (III): primera mitad del s.XX.

Publicado por Virginia el 24 de Noviembre de 2006

Pabellón alemán, Exposición de Barcelona 1929Con la aparición de la arquitectura de vanguardia se va a producir una ruptura con todo lo visto en los siglos anteriores, recreándose proyectos teóricos cuyas premisas arquitectónicas persistirán hasta los años 70 del s.XX.

Durante la primera mitad de siglo, hasta los años 30, el protagonismo va a recaer en dos arquitectos fundamentales, los cuales trabajarán sobre los dos tipos principales de espacios destinados a exposición (la galería y la tribuna): Le Corbusier y Mies van der Rohe.

Le Corbusier trabajará sobre las bases del funcionalismo, ideando proyectos caracterizados por una gran fluidez espacial, sin compartimentaciones, con fachadas funcionales y materiales industriales.

Le Corbusier pensaba que los edificios debían ser como “máquinas”, que debían cumplir con su “función”. Creará espacios lineales, que no tienen porqué limitarse a una sola planta y que podrán ser helicoidales. Otro requisito para que estos espacios puedan cumplir con aquello para lo que han sido pensados es la flexibilidad en la compartimentación del espacio interior. Además, la imbricación del museo con la naturaleza será un factor importante.

Durante el primer tercio del s.XX se limitará a hacer propuestas de tipo teórico (el Museo Mundial de Ginebra o el Museo de Crecimiento ilimitado), hasta la realización en 1957 del Museo de Bellas Artes occidentales de Tokio.

La misma corriente del funcionalismo será la que inspire a su coetáneo Mies van der Rohe, aunque en este caso sus proyectos son más abiertos. Derivará hacia la asepsia en el edificio; museos con plantas lisas, sin apenas dividir, que permitan una parcelación del espacio en función de las necesidades que en cada momento se impongan. De igual modo, unirá la naturaleza con el interior, por medio del empleo de materiales nuevos principalmente (como el cristal).

En relación a la arquitectura museística van der Rohe se mostrará especialmente preocupado por el desarrollo de la tribuna, ya que consideraba que los artistas posteriores a Schinkel la habían despojado de su función integradora y de su capacidad como espacio expositivo.

Proyecto sumamente conocido e importante de este arquitecto es el Pabellón alemán realizado para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, donde recoge sus teorías en lo relativo a flexibilidad, diafanidad, integración y pureza. Es una de las mejores construcciones de vanguardia que se han realizado en el ámbito de la arquitectura museística.

23
Nov

Arquitectura museística (II): el s.XIX

Publicado por Virginia el 23 de Noviembre de 2006

Gliptoteca MúnichEl Museo del Louvre dio el pistoletazo de salida al empleo de edificios históricos públicos con fines museísticos. A partir de la creación de este primer museo abierto a los visitantes en general, la adquisición de grandes edificios con este fin se convertirá en algo común.

La consecuencia de esta conducta no podía ser otra que la realización de los primeros proyectos de museos y, así, ya a comienzos de siglo se constata la aparición de una serie de modelos que tendrán una influencia en posteriores proyectos (como el publicado por Durand, 1802-1805).

Los museos de este s.XIX se van a caracterizar por una vuelta la mirada a modelos clásicos y por el mantenimiento de un carácter monumental en función de ese gusto neoclásico de la época, inspirado en dichos referentes anteriores. Lo habitual, en lo que se refiere a su estructuración espacial, es la sucesión de estancias (con independencia de la forma que éstas adquieran).

Asimismo, se mantiene una tendencia a la ordenación de las colecciones, a un establecimiento coherente del recorrido ofrecido al visitante y a la utilización de una iluminación adecuada según la naturaleza de las distintas colecciones expuestas.

Merece la pena destacar, de entre las primeras construcciones museísticas de estos años, la Galería de Pintura del Dulwich College (1811-1814), junto con la Gliptoteca de Múnich (debida a Leo von Klenze, entre 1816-1830).

23
Nov

Arquitectura museística (I): los primeros espacios

Publicado por Virginia el 23 de Noviembre de 2006

Interior Galería de los UffiziSon las galerías de los palacios dueños de una colección privada los primeros espacios considerados museísticos, aunque en este caso las estancias aún se integraban en la propia arquitectura.

Sin embargo, se pueden encontrar antecedentes de este comportamiento expositivo en la inclusión de obras de arte para su contemplación en los salones, en los intervalos existentes entre ventanas y puertas, junto con la colocación de objetos de diverso tipo de forma diseminada por estas habitaciones. El paso siguiente, por aproximación, será la exhibición en los corredores de las casas.

Pero, una vez la obra de arte alcance una valoración superior, volverá al salón, aunque esta vez con una intención de muestra mucho más ordenada y acorde a este nuevo interés. De ahí surge la idea de galería, como una sucesión de salas de exhibición.

Junto a esto, se podría diferenciar un segundo tipo de ámbito de exposición en estos inicios de la arquitectura museística: el gabinete.

La diferencia entre ambos radica no sólo en su forma (la galería suele poseer una planta rectangular frente a la más cuadrada y reducida del gabinete) sino en el tipo de colecciones que albergarán: durante los ss.XVII y XVIII cuando se hable de galería será para hacer referencia a aquel espacio destinado a recoger en su interior colecciones de carácter artístico, mientras que el término gabinete se aplicará a las salas donde se guarden objetos de pequeño tamaño y los diversos especímenes de historia natural.

La evolución de la arquitectura museística está estrechamente ligada al propio concepto de museo y se ha ido adaptando a lo largo del tiempo a las condiciones originadas por las diversas colecciones integrantes.

Uno de los primeros proyectos museísticos conocidos se encontraba en el Palacio de los Uffizi (Florencia): la Galería de los Médici, encargada a Vasari por Cosme “el Viejo” y concluída por Buontalentti.

A lo largo del s.XVIII estos espacios serán comunes, puesto que la galería es de más fácil construcción y se adapta mejor a las distintas tipologías palaciales, pudiéndose destacar ejemplos como la Galería de los Espejos en Versalles, la Galería del Palacio de Colonna, la del Belvedere en Viena o la Galería de Pinturas de Dresde.

La preocupación existente en estos momentos por la arquitectura destinada a la mejor exhibición de las colecciones dará incluso como resultado la publicación en 1704 de un proyecto de “museo ideal” (Sturm), el primero concebido como tal.

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