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Los ecomuseos
Virginia el 22 de Noviembre de 2006
Acabándose los 60, y durante los años 70, surgirá dentro de los círculos teóricos museológicos una nueva tipología de museo denominada “ecomuseo”.
Giulio Carlo Argan, el famoso pensador, había llegado a decir que o los historiadores se replanteaban nuevas formas de estudiar la historia del arte o ésta se había acabado. Así, a finales de los años 60 tiene lugar una corriente de pensamiento que implicará un cambio importante en las metodologías de la Historia del Arte, extendiéndose dicho pensamiento a la museología.
Por estas mismas fechas ya se había desarrollado el concepto de parque natural y existía una corriente de opinión, en torno a etnólogos y antropólogos, que creía que para que el museo como institución cumpliera con su función de delectación debía unirse a su entorno (en la definición de ecomuseo se aúnan dos conceptos básicos: museología y ecología).
De lo que se trata en este caso es de la territorialidad que los museos ocupan. Los ecomuseos abarcan un concepto de globalidad: se estudia una forma de vida o cultura pero fuera de los límites del museo. Se pretende enseñar las formas de vida tradicional en su medio concreto (en los ecomuseos la exposición está contextualizada).
No es nueva la idea de “renovarse o morir”, sustrato de la nueva corriente que, en relación a los museos, surge en estos años, pero en este caso su unión y la de las tendencias provenientes del campo de la etnología darán lugar a la propuesta de una necesidad de reconocimiento oficial de los ecomuseos por parte del brazo institucional de la museología.
En 1970 esta tipología es aceptada en una asamblea general del ICOM celebrada en París, sentándose las bases de una nueva clase de museos cuya concepción trascendía en mucho la hasta ahora tradicional idea de museo.

Dentro de las diversas clases de museos que existen, se puede encontrar una tipología definida por su carácter mixto, por así decirlo. Las casas-museo son espacios que incorporan, como bien indica su propio nombre, la peculiaridad de haber servido de residencia (esto no siempre es verdad, sin embargo) al artista o personaje destacado celebrado como tal por medio de una exhibición de carácter museístico.
Quizá sean los centros de estudio, conservación y muestra del patrimonio etnológico, de entre todas las clases de museos expuestas con anterioridad, los que menos atractivos suelen resultar al gran público, bien por su temática, en ocasiones alejada de los intereses generales del visitante y este suele ser su punto flaco, por la propuesta expositiva de los mismos.
Son los museos de ciencias los que más visitantes reciben al año (y los que más satisfactorios suelen resultar), para sorpresa de aquellos que tienen conocimiento de dicho dato por primera vez. El porqué es bien sencillo: en los centros pertenecientes a dicha tipología la consigna a seguir es “por favor, toquen/experimenten”, en contra de lo que sucede en el resto de los museos. Y es que hay que tener en cuenta que, por un lado, el tema lo suele permitir y, por otra parte, es más fácil demostrar ciertas leyes de la física, por ejemplo, que explicarlas con palabras.
Desde el principio, el fin a alcanzar del museo, como institución al servicio del conocimiento y la divulgación de la ciencia, ha sido claro. Y a este fin están encaminadas sus propuestas en la actualidad, dentro de un servicio destinado a acercar al gran público el conocimiento científico de una manera comprensible y a estimular la curiosidad de los más jóvenes por esta rama del saber.
Su biografía es conocida de forma muy parcial. Comenzó sus trabajos en el 470 a.C. Trabajó como director de todas las obras bajo la supervisión del gobernante Pericles, durante la reconstrucción de Atenas. Fidias es conocido por la técnica de los paños mojados.












