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16
Nov

El Museo del Prado de Madrid

Publicado por Virginia el 16 de Noviembre de 2006

Museo del PradoCreado en un principio con la intención de que diera albergue a la colección de ciencias naturales de Carlos III como Gabinete de Historia Natural, el Museo del Prado posee a sus espaldas una azarosa historia, no exenta de problemas.

Proyectado por Juan de Villanueva, el edificio se corresponde con el gusto neoclásico de este s.XIX que le ve nacer: inaugurado en 1819, habrá de pasar para poder llegar a este punto por toda una serie de restauraciones consecuencia de los desperfectos sufridos por la construcción durante la Guerra de la Independencia.

Sin embargo, es a la invasión francesa a la que hay que agradecer la actual orientación del museo puesto que será José Bonaparte, siguiendo el ejemplo de su hermano Napoleón, quien lo conciba en primer lugar como un museo de las artes nutrido de las obras que quedarán en España procedentes de desaparecidas órdenes religiosas del país, aunque esta idea no llegará a materializarse.

Así las cosas, una vez restaurada la monarquía en la figura de Fernando VII en 1814, se toma la decisión de crear un museo de Bellas Artes, decidiéndose recuperar el edificio de Villanueva y modificar estructuras espaciales en función del nuevo contenido del museo (se retirarán las anteriores colecciones de ciencias). Este Museo de Bellas Artes se inauguró en 1819 y contaba con un catálogo de las piezas y un reducido horario de visitas que se fue ampliando paulatinamente.

El problema surgió con la muerte de Fernando VII, puesto que la propiedad de las obras se consideraba de la realeza. Finalmente las obras de arte pasarán a pertenecer al Estado español en vez de a la Corona, con la necesidad de ubicación que la colección, aumentada debido a los bienes procedentes de la desamortización de 1836, precisaba.

Este va a ser en realidad, desde estas fechas aproximadamente, uno de los principales problemas a los que se va a ver enfrentado el Museo del Prado: la falta de espacio. La solución aplicada a lo largo de los años ha sido la anexión de espacios a la estructura del edificio, llegándose en los 60 a una suma de añadidos tal que físicamente se hacía imposible continuar con dicha conducta. De resultas de esta situación, surge la necesidad de convocar un proyecto de ampliación a concurso, alzándose con la victoria el arquitecto Rafael Moneo quien propondrá la arbitración de un espacio exterior para poder unir el edificio al antiguo convento de los Jerónimos y a un museo nuevo.

Lo cierto es que en relación a los fondos, este museo, como sucede con todos los grandes museos estatales europeos, alberga una riqueza tal que le impide mostrarlos en su totalidad al público puesto que no posee el espacio necesario para ello. Una colección de alrededor de ocho mil piezas de pintura (flamenca, alemana, italiana, francesa y española), sin contar las esculturas, monedas, dibujos, grabados y objetos decorativos que la completan, lo hace imposible.

En El Prado sucede como en muchos museos similares: la excepcionalidad de sus fondos no precisa de ningún recurso más para atraer al público. Es un museo que siempre va a tener visitantes y que recibe una respuesta de enorme aceptación ante cualquiera de sus propuestas.

Estos museos nacionales poseen la ventaja de contar con fondos únicos, pero quizá aún continúan manteniendo ese carácter de “almacén” de los primeros museos, algo por otra parte comprensible, aunque los esfuerzos por mantener un programa didáctico asociado a tan enorme cantidad de piezas se hace por ello doblemente loable, sin contar con el guión de exposiciones temporales que permiten renovar la propuesta del museo cada equis tiempo.

15
Nov

Los museos en España (II) – La actualidad

Publicado por Virginia el 15 de Noviembre de 2006

Museo Guggenheim, BilbaoEn la actualidad quedan muy lejos las instituciones museísticas con un carácter decimonónico, cerradas, emisoras de un mensaje unidireccional y axiomatizadoras. Y es que desde los años 70 el empeño principal de la denominada “nueva museología” ha consistido en dotar a estos espacios de la capacidad para generar en el espectador una información construida también a partir de su propia experiencia. En ocasiones, simplemente la determinación de adquirir una metodología y un equipo dirigido a la didáctica ha supuesto el esfuerzo principal de muchos museos españoles en la última década.

No hace tanto aún era posible encontrar en determinados museos, especialmente en los arqueológicos y botánicos, una disposición de las piezas apropiada para el estudio y la comprensión de unos pocos eruditos, más no de la mayoría de la población. Hoy día esta tendencia ha variado completamente, pudiéndose encontrar en el país muestras de una renovación y una adaptación a las necesidades del gran público de una excepcional calidad, como se puede apreciar, por ejemplo, en el caso del Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ), merecedor del premio al mejor museo europeo en el año 2004.

Una museografía innovadora y el desarrollo de medios intermediarios entre el visitante y la obra (interactivos, audiovisuales, guías, programas didácticos, etc.) forman parte del conjunto de medios aplicados en los últimos años en los museos españoles.

Existen, por supuesto, los grandes museos estatales, muchos de los cuales poseen una cantidad de obras tan ingente y de calidad que ni necesitan ampliar su oferta al visitante ni pueden hacerlo (si se exceptúan los programas dirigidos a escolares). Sin embargo, no sería justo hacer esta distinción en base de ejemplos como El Prado, obviando muestras tan atractivas como el Museo Nacional de Arte Romano, en Mérida, o el Museo Nacional de Escultura, en Valladolid.

Junto con esto, hay que tener en cuenta la capacidad regeneradora del tejido económico y social que poseen en potencia los museos, algo que se ha podido comprobar en diversos países de Europa y que no estaría tan alejada de la idea de exaltación nacionalista de los primeros museos. El caso más claro en España se puede encontrar en el denominado “efecto Guggenheim”, obra convertida ya en emblema de Bilbao y que supuso para la ciudad la posibilidad de un auténtico resurgir. A pesar de que sus detractores aún lo consideren parte de un plan político y económico, más que artístico, es innegable la inclusión de esta ciudad en la actualidad en los principales recorridos de Europa.

Existen aún, sin embargo, museos carpetovetónicos casi dejados de la mano de Dios, como se aprecia en la visita a las Casas-Museo, además de en determinados centros de carácter etnológico (aunque en este último caso, normalmente, el encanto propio de las características de la creación y ubicación de las colecciones atempera la pobreza de la instalación y el guión museológico).

Pero esta tendencia no es la habitual, así, la proliferación de recursos didácticos y escenografías en los museos va en aumento, junto con la creación de centros de interpretación en cada localidad. Este último hecho supone un riesgo, sin embargo; en una sociedad destinada a convertirse en procuradora de servicios, la consigna “ponga un museo en su pueblo/ciudad”, que parece la norma a seguir en la actualidad, puede llevar a despropósitos como la aparición indiscriminada de multitud de pequeños centros dedicados a patrimonio, no carente de valor, pero anecdótico muchas veces y que quizá con el tiempo no pueda mantenerse frente a una competencia cada vez más desproporcionada, de mayor calidad y de gestión más reflexiva.

15
Nov

Los museos en España (I) – Sus orígenes

Publicado por Virginia el 15 de Noviembre de 2006

Al igual que sucederá en el resto de Europa, desde el s.XV las colecciones que más tarde conformarán parte de los fondos museísticos en España van a ser eminentemente monárquicas. Atrás quedan las colecciones medievales de carácter religioso y apologético, dando paso a una tipología diferente de reunión de piezas, de carácter ecléctico, vinculada a la nobleza y de la que es destacable su carácter erudito.

En este proceso de cambio hacia un humanismo museológico, el monarca Carlos I desempeñará un papel fundamental: con él, el coleccionismo adquiere un valor renacentista. La espectacular colección que llegará a reunir, a partir del legado de su abuelo Maximiliano I, constaba de numerosas piezas procedentes del mundo de las armas, así como obras de arte españolas, italianas y flamencas, objetos científicos y cartográficos y testimonios provenientes de América.

Esta tendencia monárquica al coleccionismo tendrá su eco entre los intelectuales de la época, los cuales imitarán a sus regentes acaparando el mismo tipo de objetos que éstos. Se crean así círculos de eruditos que amplían colecciones y, además, el auge de la Contrarreforma propiciará la aparición de otras colecciones relevantes surgidas en torno a determinados edificios religiosos (será una tendencia breve que no implicará una vuelta al coleccionismo de tesoros eclesiásticos).

Ya en pleno s.XVI, otro monarca, Felipe II, continuará la estela dejada por su padre, superando a éste en amor por ciertas piezas de arte. Incluso antes de gobernar, su inclinación al coleccionismo es apreciable en su gusto por la adquisición de pequeños objetos durante el transcurso de sus viajes.

Felipe II amplía nuevamente la colección heredada y la dota de algo muy importante: una organización científica. La preocupación por esta posesión le lleva incluso a establecer determinadas partes de El Escorial como espacios de guarda de las diversas muestras de artes que integran dicha colección. También planteará la posibilidad de mostrarla al público y esta idea, aunque nunca se llevó a la práctica finalmente, es importante, puesto que Felipe II otorga a su colección la capacidad de desempeñar una función social educativa, sobreponiéndose a la concepción de colección como una mera reunión de objetos curiosos y/o valiosos y artísticos susceptibles de generar placer y conocimiento en su dueño e invitados. El arte como un bien social es la idea subyacente en su planteamiento, adelantado dos siglos.

Un paso más en el proceso de cambio en la idea de coleccionismo lo dará Felipe IV, quien empleará a personas que le asesoren y adquieran piezas por él (como Velázquez, que llegará a ser nombrado conservador de la colección).

Surgen, además, en este s.XVII los primeros catálogos y escritos acerca de las colecciones de mano de teóricos como Carruchio, junto con un coleccionismo burgués. Existen grandes colecciones pertenecientes a intelectuales en estos momentos (una de las más importantes del país, no monárquica, es la perteneciente a Juan Vicencio Lastanosa), los cuales incluso se mantenían en contacto entre ellos.

Y serán los intelectuales (como Mengs) los que obliguen, ya en el s.XIX, a la muestra pública de las colecciones reales. En estos momentos, en los cuales las ideas ilustradas poseen una amplia aceptación, surgen en España los primeros museos de carácter público, con un clara tendencia a la reivindicación y glorificación nacionalista. Es el caso del Museo del Prado. ejemplo de institución surgida del consenso de las ideas promovidas por la Revolución Francesa y la Ilustración.

Es la Revolución Francesa el punto de partida del origen moderno de la institución museística tal y cómo se conoce en la actualidad, con un público masivo procedente de un estrato de clases mayoritario y una finalidad social. De todas las maneras, la creación de grandes centros museísticos en España difiere de la historia de otras instituciones análogas en Europa, ya que la monarquía aún continuará teniendo un peso importante en los mismos durante todo el siglo. Sin embargo, se dan lugar en estos momentos una serie de condicionantes importantes que desembocarán en la generación de toda una red de museos provinciales y de carácter público.

15
Nov

Características de los órdenes griegos (Dórico, Jónico y Corintio)

Publicado por Daniel el 15 de Noviembre de 2006

Ordenes griegos: dórico, jónico y corintioLos tres órdenes arquitectónicos griegos son: dórico, jónico y corintio. En cuanto a orden entendemos a este como aquel edificio compuesto por tres tipos de elementos: pedestal, columna y entablamento. Los órdenes dórico y jónico aparecen al mismo tiempo en el comienzo de la arquitectura griega mientras que el corintio es una evolución tardía del orden jónico.

Orden dórico:

Es el más sobrio en cuanto a formas y proporciones. Su decoración se caracteriza por preservar la mayor austeridad posible. Suele estar asociado a divinidades masculinas.

El pedestal está formado por una grada de tres escalones, los dos inferiores se denominan estereóbatos y el superior estilóbato. No tiene basa. Tiene de 16 a 20 estrías longitudinales conocidas que son aristas vivas. Tiene un ensanchamiento en su centro, conocido como éntasis.

El capitel consta de collarino de un núcleo principal en forma de plato conocido como equino y un prisma cuadrangular llamado ábaco. En el ábaco descansan las piezas horizontales del entablamento constituido por tres partes: arquitrabe, friso y cornisa. El arquitrabe dórico es como una gran viga recostada sobre las columnas, carece de decoración. En el friso sí existe decoración donde se alternan los triglifos y las metopas. La cornisa sobresale del friso y está decorado con mútulos.

Orden jónico:

Su origen se encuentra en las riberas de los ríos de Asia Menor. Suele estar asociado a lo femenino, por tanto, se emplea en los templos de las diosas. El pedestal es igual que el del dórico. La columna arranca de una basa formada por una escocia y dos toros. La columna tiene entre 20 y 24 acanaladuras verticales separadas por superficies planas; carece de éntasis. El capitel se culmina con un ábaco. El arquitrabe se constituye con tres bandas horizontales. El friso es una viga que se encuentra decorada con relieves, mientras que la cornisa está ornamentada en su parte inferior con dentículos.

Orden corintio:

Tiene las mismas características que el orden jónico, sin embargo su capitel se encuentra decorado con hojas de acanto, y su friso puede estar decorado o no.

15
Nov

Partes del templo griego y clasificación

Publicado por Daniel el 15 de Noviembre de 2006

Templo griegoEl núcleo o elemento central del templo es una sala rectangular denominada “cella” o “naos”, que cobija la estatua del dios a quién está erigido el templo. Delante de la puerta de este tipo de edificio suele haber un pórtico llamado “pronaos”. Para establecer simetría se construye en el extremo opuesto un falso pórtico que cuando está incomunicado con el templo se denomina “opistodomos”, y cuando se comunica con el templo y está cerrado al exterior recibe el nombre “adyton”.

Clasificación:

a) Por la disposición de columnas en fachada:

·2 columnas: in antis

·4 columnas: tetrástilo

·6 columnas: hexátilo

·8 columnas: octáctilo

·10 columnas: decástilo

·12 columnas: dodecástilo

·15 columnas: pentástilo

b) Si tiene columnas en los frentes:

·1 frente: próstilo

·2 frentes: anfipróstilo

c) Rodeado de columnas:

·Una vuelta: períptero

· Dos vueltas: díptero

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