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El hijo pródigo, Rembrandt

Publicado por Laura Prieto Fernández

Durante el siglo XVII se produjo una ruptura en el seno de la Iglesia que haría temblar sus cimientos desde lo más profundo quizás, no sea exagerado aventurar que la Iglesia como fundación sufrió por entonces la peor crisis de toda su historia debido a la escisión de una parte de la misma que se diversificó hacia el protestantismo. De esta forma y como no podía ser de otra manera, la concepción artística también se vio fuertemente influida por la nueva doctrina protestante. La obra que aquí analizamos y que lleva por título El retorno del hijo pródigo, es un óleo sobre lienzo pintado por uno delos artistas más influyentes del Siglo de Oro Holandés, Rembrandt.

Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606 -1669) está considerado como uno de los artistas más influyentes no sólo de la época barroca sino de la historia del arte en general. En su figura han confluido no sólo la capacidad de recrear magníficas composiciones a través del dibujo sino también de componer un lienzo realista a través del color. Trabajó tanto la pintura como el grabado y aunque en sus primeros años cosechó grandes éxitos, la historia del pintor desgraciado se hizo viva en la figura de Rembrandt acabando sus días sumido en la pobreza y desolación.
La obra que aquí analizamos se trata de un óleo sobre lienzo que el artista realizó en tono al año 1662, tratándose por tanto de una de sus últimas piezas. Se trata de un gran lienzo de formato vertical que mide unos dos metros de ancho y dos metros y medio de largo que en la actualidad se exhibe en el Museo Hermitage de San Petersburgo. La obra no fue reclamada por ningún cliente a la muerte del artista lo que nos hace suponer que Rembrandt la creó por iniciativa propia.

Se trata de una obra de inspiración religiosa pero que como consecuencia de la doctrina protestante el artista ha interpretado libremente. En ella se representa la parábola del hijo pródigo por la que un hijo vuelve a los brazos de su padre arrepentido tras gastarse todo su dinero. En la obra el hijo pródigo aparece de espaldas y arrodillado frente al espectador, nos muestra las plantas de sus pies que nos hablan del largo camino que ha recorrido hasta volver a casa. Su padre le acoge caritativo acompañado del hermano mayor y otras dos figuras que no se han podido identificar.

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