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Adán y Eva en el Paraíso según William Blake

Publicado por A. Cerra

Como en muchas de las pinturas del artista inglés William Blake la apariencia de la escena tiene cierto tono fantástico, sea cual sea el tema, aunque se trate de un tema bíblico como en este caso. Para comprobarlo basta con observar a la derecha la figura del arcángel San Rafael, cuyas alas formas una especie de arco conopial, lo cual remite evidentemente al arte gótico de siglos pasados, unas formas artísticas muy queridas por los pintores del periodo romántico como es el caso de Blake.

Adán y Eva en el Paraíso

Adán y Eva en el Paraíso

También el ambiente en el que sitúa toda la escena nos lleva a los años de la Edad Media. Sin embargo el estilo es plenamente de su época, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, es más, se podría decir que el tipo de dibujo y el modelado de las figuras que hace William Blake están estrechamente emparentados con la pintura neoclásica, sin embargo es bien distinto el espíritu que imprime a su obra, sin duda propio del Romanticismo.

En realidad, William Blake fue al mismo tiempo un poeta muy místico, un pintor y un diseñador, y todas estas facetas son muy difíciles de diferenciar en su obra.

Por otra parte, el talante de Blake se corresponde con el de una persona adelantada a su tiempo, y sin duda alguna en toda su producción se puede observar como él anticipó muchas de las características del arte simbolista, sobre todo porque fue un creador cuya mente estaba completamente imbuida en los relatos y las formas fantásticas. Incluso algunos historiadores del arte han querido ver en sus figuras representaciones del inconsciente.

Por todo ello no se hace extraño saber que en su tiempo fue un pintor que pocos comprendieron, y él tuvo que ganarse la vida principalmente como grabador e ilustrador, en muchas ocasiones ilustrando sus propios poemas.
De alguna forma, William Blake creó su particular mitología, y sus visiones se basan en sus propias ensoñaciones, más que en modelos vistos al natural. Por esa razón, a veces contrasta que se declarará un admirador de la pintura de Miguel Ángel, y estudiara su forma de dibujar y pintar para imitarla en lo posible, y sin embargo a la hora de analizar su pintura, podemos encontrar incorrecciones impropias de su calidad, que no obstante a él apenas le preocupaban, ya que para él lo importante era trasladar a los lienzos y los papeles sus visiones. De hecho, considera que su arte era el resultado de una energía espiritual.

Todas estas teorías, el aspecto fantástico de su pintura, los símbolos que cada uno puede rastrear y el misterio que rodea la figura de William Blake, han hecho de él un artista muy querido entre corrientes estéticas amantes de lo gótico, lo tétrico y lo misterioso.

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