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Bebedor de absenta, Manet

Publicado por Laura Prieto Fernández

Aunque pueda parecer lo contrario muchos artistas que hoy están considerados como grandes genios de la pintura tuvieron una vida difícil y su arte no siempre fue bien reconocido, este es precisamente el caso del artista que hoy analizamos, Edouard Manet, quien hoy se considera uno de los precursores del impresionismo y uno de los artistas más destacables de todos los tiempos. Sin embargo, no es del todo cierto que Manet perteneciese al grupo impresionista, más bien, la generación de jóvenes pintores que estaba rompiendo las normas del arte encontró una fuente de iluminación en este artista quien, si bien nunca abandonó los círculos oficiales del arte, sus estrechas normas nunca le permitieron pertenecer a él y muchas de sus piezas fueron rechazadas en los Salones Oficiales.

Manet (1832- 1883) perteneció a una familia acomodada que hubiera referido para él una posición más acomodada, con todo el artista ingresó en el taller de Thomas Couture con el beneplácito de su padre a la vez que acudía constante al Louvre para estudiar a los grandes pintores barrocos y románticos.

La obra que aquí analizamos lleva por título El bebedor de absenta y se trata de un óleo sobre lienzo que el artista pintó entre 1858 y 1859. El tema de los bebedores de absenta fue muy típico de la época y otros artistas como Degás también realizaron increíbles composiciones con la misma temática. La obra se trata de un óleo sobre lienzo de formato vertical que mide más de un metro ochenta de altura y poco más de un metro de anchura y en la actualidad se exhibe en la Gliptoteca de Copenhague.

Manet presentó la pieza al Salón Oficial de 1859 sin embargo no fue aceptada en el mismo argumentando que la composición era demasiado abocetada; según los expertos ésta era solamente una excusa ya que lo que verdaderamente ocurría era que el jurado no veía con bueno ojos el hecho de que el artista hubiese tratado aun curtidor de pieles aficionado a la bebida como si de un gran héroe se tratase.

Manet representó a su personaje de cuerpo entero, de pies, envuelto con una capa y coronado por un gran sombrero de copa. Al fondo sobre un murete bajo se aprecia la copa de absenta, una bebida muy popular en la época y al lado del caballero en el suelo podemos apreciar la botella ya vacía. El fondo es neutro y en la composición lumínica se aprecia un tenebrismo típico de Caravaggio.

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