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Chilperic de Toulouse Lautrec

Publicado por A. Cerra

El título completo de esta obra del artista francés Henri Toulouse Lautrec es Marcelle Lender bailando el bolero en “Chilperic”. Una obra realizada en 1895 con la técnica del óleo y sobre lienzo que en la actualidad forma parte de la Whitney Collection de Nueva York.

Como en tantas otras ocasiones, Toulouse Lautrec ambienta su obra en los espectáculos nocturnos parisinos, algo que hizo tanto en carteles como el de la actuación de Jane Avril, como en cuadros propiamente dichos, como el de Baile en el Moulin Rouge.

Chilperic de Toulouse-Lautrec

Chilperic de Toulouse-Lautrec

Y también como en otras ocasiones, el artista postimpresionista se encuentra fascinado por las intérpretes de esos espectáculos. En este caso, Marcelle Lender, la principal estrella de este ballet de opereta que se representó en 1895 en el Teatro de Variedades de París. Una mujer a la que no solo representó en esta obra, sino que también lo hizo en otras dos litografías. Además de los muchos bocetos y apuntes que realizó sobre ella, ya que se sabe que acudió a ver el ballet hasta en 20 ocasiones.

Está claro que con todos esos apuntes en uno de sus cuadernos de trabajo, finalmente creó esta tela que es todo un festival de color y de ritmo. No obstante, es muy curioso descubrir que la protagonista del cuadro, Marcelle Lender, jamás le vio tomar esos apuntes, y eso que entabló contacto con él y hasta comió con el propio pintor.

Fue ella misma quien nos ha dejado el testimonio de cómo se gestó este cuadro. En una entrevista relató con todo lujo de detalles, como al principio el pintor tan solo la observaba, incluso de forma embarazosa, para después hablar ya con ella, quedar para comer, comprobar cómo y cuánto bebía Toulouse Lautrec y como era capaz de hacer divertido cualquier encuentro. Y como tras eso, siguió yendo en repetidas ocasiones a ver el espectáculo y pasaba a saludarla por el camerino.

Sin embargo, a ella nunca le dijo que le iba pintar bailando uno de los boleros de su actuación. Sencillamente, unos meses después apareció esta tela en el camerino de la artista.

Una tela que realmente es una maravilla. Para empezar porque es la más grande que realizó sobre el mundo del teatro (145 x 150 cm). Y además es sumamente interesante ver su composición, en la que por cierto se reconocen todos los miembros de la compañía, no solo la actriz principal. Una composición en la que esos personajes son el fondo para el baile, mientras que un torero y un bufón cierran la escena por los lados, y acentúan el tono caricaturesco de la opereta.

Y además de eso es muy valioso apreciar el juego de luces que ilumina el espacio y que genera colores tan potentes como el rosa del tul de la falda o inciden sobre los maquillajes de cada mujer que está en escena.

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