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Interior de Nueva York de Hopper

Publicado por A. Cerra

Esta obra la realizó el artista norteamericano Edward Hopper en el año 1921 y en la actualidad forma parte de la colección de pinturas del Whitney Museum of Art de Nueva York.

Muchas obras de Hopper son imágenes de lo más sugerente, generalmente ambientadas en espacios interiores y con figuras aisladas y únicas. Todo ello se da en este óleo. Vemos a una mujer protagonizando absolutamente la escena pero nos da la espalda, que por cierto está parcialmente desnuda y con los hombros y el cuello al aire. Por su postura y el gesto de su brazo, podemos intuir que está cosiendo algo sobre sus rodillas. Y casi se puede asegurar que es una prenda que se acaba de quitar para remendar.

Interior de Nueva York de Edward Hopper

Podemos pensar que estamos mirándola furtivamente, casi como si fueramos voyeurs. Y esa es la sensación que nos ha querido provocar el autor. A ello se debe la indefinición de la habitación, la actitud de lo más cotidiano y despreocupado de la mujer, o la presencia de las dos franjas oscuras que enmarcan la escena.

En los mismo años en los que Hopper pintó este cuadro, frecuentaba a menudo el estudio de la escultora y potentada Gertrude Vanderbilt Whitney, la cual desde 1914 llevaba organizando exposiciones protagonizadas por los jóvenes artistas norteamericanos. Y de hecho, uno de los primeros que se unió a este Whitney Studio Club fue el propio Hopper.

Aquello vino a suponer con el paso del tiempo el germen del actual Whitney Museum neoyorquino donde se encuentra hoy este lienzo. Pero antes de eso el club sirvió como punto de encuentro, de exposición y también de formación, ya que allí recibía Hopper lecciones nocturnas de dibujo, ya que quería mejorar sus obras de desnudos femeninos y masculinos.

Hopper consideraba que el dibujo era el mejor modo de analizar los más pequeños detalles, y por los muchos dibujos que se han conservado de él podemos decir que llegó a dominar ampliamente esa faceta de la pintura. Sin embargo, sus obras no se caracterizan por su dibujo, en cambio parecen mucho más dominadas por el color, y sobre todo por la luz.

La luz mortecina que da a muchas escenas de interior, como en este caso. Una luz que no solo le sirve para modelar las formas de sus figuras, también es un elemento clave para las indagaciones psicológicas y pictóricas que nos propone con sus obras.

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