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La Asunción de Carracci

Publicado por A. Cerra

El mayor artista de los Carracci, Anibale, es famoso por sus obras de temática mitológica que realizó para la Galería Farnesio, por ejemplo. Sin embargo, también tiene interesantes obras de temática religiosa, en concreto varias que representan el episodio de la Asunción de la Virgen, Y son obras muy atractivas porque representan en el campo religioso el paso del Renacimiento al Barroco clasicista, pasando por la influencia del Manierismo, deudor del arte de Miguel Ángel.

La Asunción de Carracci

La Asunción de Carracci

En este tipo de escenas religiosas, evidentemente no puede aplicar los mismos criterios que en sus escenas con dioses de la Antigüedad. Y tiende a eliminar lo más dinámico y alegre por cierto tono de dignidad y de realeza, ya que por ningún motivo quiere caer en la vulgaridad. Es decir, busca estar siempre dentro de las líneas del decoro.

Vemos una composición basada en dos ámbitos distintos, el terrenal y el celestial en el que aparece la Virgen con los angelotes. Para elevarlo crea dos diagonales con los personajes, que son los Apóstoles, que hacen como de sostén de toda la escena superior.

Aunque Carracci era de Bolonia y desarrolló gran parte de su carrera en Roma, aquí recrea un escenario de atmósfera veneciana. Todo muy monumental y colorido. De hecho, pese a la nitidez indudable del dibujo de Anibale Carracci, estamos ante una obra dominada por el color y la luz, todo ello muy vinculado con Venecia. Se trata de colores muy vivos y húmedos, o sea, brillantes. Y la escena queda envuelta de una luz dorada, que aporta algunos claroscuros dramáticos.

Otras notas muy interesantes las podemos encontrar en los llamados affetti, las emociones y expresiones que provoca el hecho milagroso. Y para ello sobre todo se inspira en las formas más intelectuales que ha visto en la pintura de Correggio en Parma y de Rafael en Roma.

Busca con ello plantear expresiones reales, pero sin rozar la vulgaridad, ni romper la belleza, aplicando cierta idealización a esos gestos. O sea, todo es muy retórico y teatral. Es el mejor modo de describir por ejemplo, el rostro extasiado de María y sus brazos abiertos.

En realidad está traduciendo a la pintura lo que en aquella época escribían y pregonaban los teóricos de la Iglesia y del arte, quiénes promulgaban que la imagen religiosa debía mover al afecto y conmover al corazón. Unos principios que en la pintura de Carracci se traducen en un mayor distanciamiento del espectador que en el caso del arte de Caravaggio que representa la otra gran corriente pictórica de los inicios del Barroco: el naturalismo, opuesto al clasicismo. Y si no basta comparar esta obra con la Crucifixión de San Pedro de Caravaggio, que casualmente se encuentra al lado en la iglesia romana de Santa María del Popolo.

Categorías: Barroco, Pintura