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La casa del fariseo de Rubens

Publicado por A. Cerra

Este lienzo pintado con la técnica del óleo en el año 1629 por el artista flamenco Pieter Paulus Rubens en la actualidad forma parte de la enorme colección de pintura barroca que atesora el Museo del Ermitage de la ciudad rusa de San Petersburgo.

El cuadro se puede encontrar también con el título de La Casa del fariseo o Festín en la casa de Simón, y en ambos casos se hace mención a un pasaje del Nuevo Testamento en el que Jesús se deja lavar los pies por María Magdalena. Un hecho que sirve de excusa para enfrentar y contraponer de forma muy dramática dos actitudes en los distintos personajes. Por un lado la fe y por otro la incredulidad.

La casa del fariseo de Rubens

El hecho de que Jesús se deje limpiar los pies por una pecadora reconocida como María Magdalena, y además le perdone sus pecados, levanta la indignación, casi la ira, de los fariseos como Simón que han invitado a un banquete a Jesús y a sus Apóstoles. De hecho, esa actitud contrasta con las del propio Jesucristo que perdona a la Magdalena, mientras que sus seguidores contemplan la escena con tranquilidad y seguridad.

Ese enfrentamiento de actitudes, caracteres y gestos es lo que inspira la obra, y se ve subrayado mediante el movimiento que hay intrínseco en su composición, ya que nos lleva a mirar de izquierda a derecha, de manera que así llegamos con la mirada hasta figura de Jesús. No obstante, el centro de la escena, el lavado de los pies ocupa el centro del cuadro, concretamente su parte baja, donde los ropajes claros y la piel rosada de María Magdalena generan un importante foco de luz.

Rubens fue un pintor que realizó una producción de cuadros inmensa y de variadas temáticas: retratos a importantes personajes de su tiempo, pintura religiosa como este lienzo o su Descendimiento de la cruz, mitológica como su Perseo y Andrómeda, escenas de género como La danza de los aldeanos, cuadros de gabinete como su serie sobre los sentidos, etc…, una labor que hubiera sido completamente imposible sin tener un gran taller de discípulos y colaboradores. Pues bien, en este cuadro del Banquete en la casa del fariseo participaron dos de sus seguidores y discípulos más célebres, ya que se tiene constancia que el propio Anton Van Dyck realizaría la figura de San Pedro, mientras que la joven que se ve en la parte superior del lienzo la pintaría Jacob Jordaens.

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