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Moisés salvado de las aguas del Nilo, El Veronés

Publicado por Laura Prieto Fernández

La obra que hoy nos ocupa se trata de un óleo sobre lienzo pintado por el artista veneciano El Veronés que lleva por título El hallazgo de Moisés o Moisés rescatado de las aguas del Nilo, la obra de excepcional calidad, se encuentra en la actualidad expuesta en El Museo del Prado de Madrid. La originalidad de la pieza la convierte en una obra única por el tratamiento de la escena religiosa, además el lienzo muestra la capacidad artística de uno de los pintores más destacados de la época renacentista en Venecia.

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Paolo Cagliari, conocido como Paolo Veronese o simplemente como El Veronés por su procedencia es una de las figuras más destacadas del Cinquecento italiano. Nacido en la ciudad de Verona en 1528, el Veronés fue hijo de un picapedrero, su familia pronto se dio cuenta de las habilidades artísticas del pequeño y comenzó su formación en el taller de Antonio Badile quien posteriormente acabaría siendo su suegro. A lo largo de la década de los sesenta el artista viaja a Roma donde puede apreciar las obras de Miguel Ángel y a su vuelta, se aprecia la influencia del florentino en sus obras.

Es precisamente en esta época cuando el artista empieza a desarrollar su pintura más personal, en sus lienzos se aprecia una nueva concepción artística que desarrollará tras su viaje a Roma, las figuras mucho más corpóreas y un nuevo tratamiento en los fondos, los cuales adquieren gran importancia.

La obra que aquí nos ocupa debe datar de finales de los años sesenta o de la década de os setenta aunque hay expertos que la sitúan incluso en la década de los ochenta. Se trata de una escena religiosa extraída del Antiguo Testamento que tiene su correspondencia con las escenas del Nuevo Testamento, como si de una premonición de la vida de Jesucristo se tratase. Moisés es arrojado a las aguas del río Nilo para ser salvado de la muerte ya que el Faraón egipcio había ordenado acabar con la vida de todos los niños israelitas. El pequeño fue encontrado en la orilla del río por la propia hija del Faraón quien lo adoptó y crió como si fuese hijo suyo.

La escena de carácter religioso ha sido representada con un claro carácter profano y más que una representación de la vida de Moisés parece una imagen cortesana. A la orilla del río la hija del faraón acompañada de una amplia corte, recoge al niño. En realidad es una de las criadas la que se agacha para recogerlo mientras otra se apresura a cubrir con un paño su cuerpo desnudo y el resto de los asistentes mira con curiosidad. En sus ropajes, ambientados en la moda de la época del artista, se aprecia su elevada posición social con ricos brocados y piedras preciosas que los adornan.

El artista ha puesto un especial interés en la representación del paisaje en el que destacan los efectos lumínicos y la vegetación cuidada; igualmente se puede apreciar al fondo de la escena una gran ciudad.