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Virgen y el Niño de Mabuse

Publicado por A. Cerra
Virgen y el Niño de Mabuse

Virgen y el Niño de Mabuse

Esta obra la pintó el artista flamenco Jan Gossaert, más conocido como Mabuse (1465 – 1533). Se trata de un cuadro pintado hacia el año 1527 sobre tabla y con la técnica del óleo, y que en la actualidad forma parte de la amplia colección de pintura flamenca renacentista del Museo del Prado de Madrid.

Es un buen ejemplo de la pintura de los Países Bajos durante el siglo XVI. Un estilo de pintura que se distingue, entre otros aspectos, por las formas muy redondeadas que se aplican a las figuras. En este caso se puede comprobar en la imagen de la Virgen María, que centra totalmente la escena. Y como característica muy propia de la pintura flamenca del momento es que la Virgen lleva un pecho al aire para amamantar al Niño. Una imagen iconográfica que es repetida una y otra vez por parte de los artistas del norte de Europa, especialmente a partir de la realización de La Virgen de la Leche del gran pintor de inicios del Renacimiento: Roger van der Weyden. De hecho, incluso el propio Mabuse, entre las diferentes Madonnas con el Niño que pintó, también hizo otra más con un pecho desnudo en el año 1530 y que hoy en día se conserva en Berlín.

No es ésta la única influencia de carácter renacentista que se ve en la obra. También la composición triangular y los perfiles de las dos figuras recuerdan a Rafael, como La Madonna del Jilguero. Algo que no es extraño en el arte de Mabuse, ya que este artista llegó a Roma en 1508, coincidiendo con la llegada a la capital italiana del propio Rafael Sanzio.

En realidad, Mabuse viajó hasta Italia acompañando al duque Felipe de Borgoña, y allí realizó dibujos de monumentos clásicos, que luego traspasa a sus pinturas como en este caso, donde sitúa al fondo una serie de molduras y pilastras que recuerdan a la arquitectura de la Antigüedad.

Y por supuesto, durante toda la historia de la pintura flamenca, desde tiempos del gótico hasta bien entrado la pintura barroca, la gran marca de identidad de la inmensa mayoría de esos autores es el extraordinario cuidado en pintar los más nimios detalles. En este sentido, Mabuse también es heredero de artistas como los hermanos Van Eyck. Y ese aprecio por lo minúsculo y el detallismo en este cuadro de la Virgen del Niño, lo podemos ver al aproximarnos a la obra y ver como pintó con diferentes calidades las perlas de la diadema que porta la Virgen en su cabeza, o también se descubre el exquisito realismo con el que pintó el libro que la madre intenta leer y el niño pisa.

Son numerosos los puntos del cuadro donde se ve la extraordinaria maestría artística de Mabuse, no obstante tal vez el valor más elevado lo alcanza a la hora de proporcionar diferentes texturas a los ropajes, y concretamente son de admirar las veladuras en los finos encajes blancos del vestido interior de la Virgen.