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Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukro

Publicado por A. Cerra

Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukro

Al contemplar esta Basílica de Nuestra Señora de la Paz ubicada en el país africano de Costa de Marfil es inevitable relacionarla con la Basílica de San Pedro del Vaticano. Es como una gigantesca réplica del templo romano y de la plaza que tiene frente a ella. Pero con el añadido de que incluso sus dimensiones son mayores. Tiene 195 metros de largo y 150 de ancho, mientras que la cúpula en su punto más alto alcanza los 158 metros, superando así en 21 metros la altura de la cúpula vaticana ideada por Miguel Ángel Buonarrotti.

En realidad todos los números que rodean a este templo son abrumadores. Por ejemplo, en su interior caben unos 18.000 fieles, para los cuales hay 7.000 asientos fijos, y el resto son sillas plegables que almacenan en algún lugar de este amplísimo espacio. Y eso respecto a su capacidad interna, ya que en la explanada externa se pueden reunir hasta 300.000 personas.

Una obra colosal que sufragó íntegramente el antiguo presidente de Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny. Un personaje que decidió trasladar la capital del país desde Abiyán hasta su población natal de Yamusukro. Y dentro de esa transformación incluyó la construcción de este templo diseñado por el arquitecto Pierre Fakhoury, nacido en Costa de Marfil aunque de origen familiar libanés. Un hombre de toda confianza para el presidente ya que también le encargó la construcción de muchos de los elementos de la nueva capital.

No obstante ninguno tiene la enjundia y el volumen de este templo, en el que solo se invirtieron 3 años de obras, desde 1986 hasta 1989. Una iglesia que aunque fue consagrada desde su primera piedra, incluso antes de iniciarse las obras, la verdad es que aparentemente no contó con el favor de las élites católicas de Roma, ya que no le concedieron el rango de catedral y solo el de basílica, y con una condición. Que tan fastuosas obras llevaran aparejadas la construcción anexa un hospital de beneficencia y de una universidad católica. Sin embargo, aunque el presidente costamarfileño se comprometió a ello, el hecho es que más de 30 años después de la consagración de la basílica, esas condiciones todavía no se han cumplido, ni está previsto en un breve plazo.

En cambio todo el templo rebosa ostentación. Es al mismo tiempo un gigantesco delirio de grandeza del ex presidente Houphouët-Boigny (1905 – 1993) y la plasmación de su fe. Eso así, a una escala colosal y fastuosa, algo que el mandatario defendió alegando que lo había pagado todo él de su bolsillo y que era la mejor forma que se le ocurría de agradecer sus vínculos con la Iglesia católica de romana. Algo que incluso representó físicamente, ya que se las puertas de la Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamasukro indican precisamente la dirección donde se encuentra San Pedro del Vaticano.