Fuentes, crítica y simbología en el Arte
Para el estudio de Historia del Arte las fuentes son muy variadas, por tanto, cuantas más fuentes consultemos más completa será nuestra visión sobre cualquier aspecto del Arte que queramos abordar.
Conviene distinguir la tipología de las fuentes para ordenar la investigación: primarias, como obras, archivos, cartas o contratos, y secundarias, como tratados, monografías y crítica que las interpretan. Se añaden obras de referencia, entre ellas enciclopedias, catálogos razonados y bases de datos de museos verificados. Distinguirlas ayuda a definir el alcance de cada cita y a separar testimonio, interpretación y repertorio.
Una de las principales fuentes son los escritos de los pensadores y artistas de cada época para situarnos en un contexto que nos ayuden a comprender las obras, sin embargo, esto no es siempre posible.
Por norma general se utilizan como fuentes para el Historia del Arte la Historia de la Cultura que engloba: la economía, la política, la sociedad, la religión, etc. Pero como es lógico lo principal es acercarse a la Obra de Arte en sí misma, prestando atención a sus formas, el tema o temas sobre el que centra, su estilo, su simbología, en definitiva, todos aquellos aspectos formales y observables de forma objetiva. Esto se aplica tanto a una escultura, como a un cuadro o un edificio. Cuantas más visiones y perspectivas tengamos del objeto artístico más rico y profundo será nuestro acercamiento a este.
Los análisis científico-técnicos aportan datos que complementan la observación formal y el contexto histórico. La reflectografía infrarroja revela dibujos subyacentes, la radiografía y la fluorescencia de rayos X identifican capas y pigmentos, mientras dendrocronología y radiocarbono ayudan a datar soportes y confirmar atribuciones. Estos informes de conservación se integran como fuentes documentales en museos y archivos.
En cuanto a la crítica de Arte es aquella ciencia que se encarga de estudiar y analizar los objetos artísticos, para situarlos en su contexto analizando sus causas y consecuencias. La crítica de Arte no debe ser simplemente una descripción de los objetos, sino que debe trascender en su visión y análisis de lo meramente superficial.En este sentido, los pares comparativos de Heinrich Wölfflin, lineal/pictórico, plano/profundidad, forma cerrada/abierta, multiplicidad/unidad y claridad absoluta/relativa, proporcionan criterios descriptivos para argumentar el estilo y su evolución. Por tanto, a la hora de hacer la crítica se deben analizar las relaciones del autor con el resto de su época, deben ponerse de manifiesto sus influencias, así como analizar su originalidad o la falta de la misma.
Para entender la simbología en el Arte debe tenerse en cuenta dos conceptos: el signo y el símbolo. Estos dos son los componentes primordiales de las obras de Arte.Erwin Panofsky propuso tres niveles de lectura, descripción preiconográfica de formas visibles, análisis iconográfico de motivos y relatos, e interpretación iconológica de los significados culturales que sostienen el conjunto. El signo constituye lo más material y directo, mientras que el símbolo es lo que representa, y este aspecto puede ser más abstracto y por tanto más difícil de captar a simple vista. Por ejemplo, en la planta de la basílica y plaza de San Pedro del Vaticano el signo es la llave, que hace referencia al elemento icónico que representa a San Pedro. Sin embargo, el símbolo es la acogida a todos los fieles que se acercan a aquel lugar. Las dos columnatas se abren a modo de brazos con el ánimo de abarcar a todo el mundo.