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Fuentes de La Granja de San Ildefonso

Publicado por A. Cerra

El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso en la provincia de Segovia nació con la vocación de ser el Versalles español. Al menos así lo concibió el monarca Felipe V, responsable de su construcción. De hecho este rey fue el primero de la dinastía Borbón que gobernó en España y su abuelo había sido el Rey Sol francés, o sea, Luis XIV. Es decir, que había pasado su infancia en las estancias y jardines versallescos. Por eso aquí quiso levantar un recinto que le recordara aquellos años felices. Y sin duda, sobre todo en lo referente a los jardines de La Granja de San Ildefonso lo consiguió, con un conjunto de parterres, paseos, estatuas y fuentes a la altura de los mejores jardines dieciochescos de Europa.

Fuente de La Granja de San Ildefonso

No obstante hay que decir que Felipe V era consciente de que no conseguiría la grandiosidad del palacio francés. Y tampoco la ansiaba como tal. Lo cierto es que él no vio La Granja como un espacio para el aparato e impresionar a sus gobernados y a los extranjeros que le visitaran. Él ideó el palacio segoviano como el sitio de su retiro. Y en ello, los jardines cobraban una enorme importancia.

Para diseñarlos contrató al arquitecto francés René Carlier. Y aunque este murió de forma prematura en 1722, para entonces ya había acabado todo su diseño, e incluso gran parte de ellos estaban acabados. Y su trabajo lo continuaron más artistas franceses. Tanto escultores como René Fremin o Jean Thierry, como jardineros como Boutelou, todos ellos formados en el estilo de Luis XIV.

Sin embargo, respecto al referente de Versalles, la zona de La Granja de San Ildefonso cuenta con una ventaja clave. Y esa es la abundancia de agua. Así que aquí las fuentes podían ser espectaculares. No solo por sus formas arquitectónicas y escultóricas, sino por los juegos de agua que permiten hacer.

Es más que destacable la belleza de la figuras realizadas en plomo, gran parte de ellas de temática mitológica. Unas figuras que luego se pintaban con colores que imitan el mármol o el bronce. Pero lo verdaderamente maravilloso es el sistema hidráulico que las abastece. Todavía se guarda en el subsuelo la red de canalizaciones y las tuberías de la época, y aún sus espectáculos acuáticos se efectúan mediante acciones manuales.

Las fuentes más destacadas son La Selva que consiste en una representación de los dioses romanos Pomona y Vertumno. También están las dedicadas a los Baños de Diana y a Neptuno que se denomina la Carrera de Caballos. O merece la pena ver en marcha la del Canastillo, la de Las Ranas, las ocho fuentes ubicadas en la plaza denominada las Ocho Calles. Y una de las más espectaculares es la de La Fama, donde el agua se lanza a una altura superior a los 40 metros, y ello sin recurrir a ningún motor ni sistema eléctrico. Simplemente por la fuerza de la gravedad y el empuje del agua.

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