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Fuentes Wallace

Publicado por A. Cerra

A veces tendemos a pensar que una obra de arte para ser considerada como tal, tiene que ser algo único e irrepetible. Pero no siempre es así. E incluso hay disciplinas creativas que tienen en la reproducción un gran aliado. Por ejemplo, desde la Antigüedad se hacía copias de las esculturas que realizaban los grandes maestros, y de hecho a muchos de ellos como Mirón o Praxíteles solo los conocemos gracias a las copias de sus obras.

Fuente Wallace

Esta idea de las copias y las reproducciones también se da con los grabados que hicieron genios de la pintura como Durero o Goya. Y desde luego es un fenómeno que se ha dado en muchas obras ornamentales y de arte urbano. Tal vez en este sentido uno de los casos más paradigmáticos sean las Fuentes Wallace.

Estas fuentes de hierro fundido, hoy en día se pueden encontrar en muchas ciudades de Europa, pero también en lugares como Montevideo o Lousiana, e incluso en la ciudad asiática de Macao o en Maputo, la capital de Mozambique. Y todo ello comenzó con unas fuentes que diseñó el escultor Charles Lebourg para el magnate Richard Wallace, quien decidió promover la construcción de un centenar de fuentes en París para facilitar el acceso al agua para los ciudadanos que habían sufrido una gran sequía en 1870 y además tuvieron que resistir la Guerra Franco Prusiana.

El aristócrata de origen británico le encargó al escultor un conjunto de fuentes con la condición de que se integraran en el paisaje urbano y que fueran visibles desde lejos, además de que pudieran perdurar y tuvieran un coste razonable.

El resultado fueron varios modelos de fuente realizadas en hierro fundido, de las cuales, el más popular y hermoso es el que mostramos en la imagen. Es una fuente pintada de verde en la que destacan las cuatro cariátides que personifican tanto las cuatro estaciones del año como cuatro virtudes (Bondad, Simplicidad, Caridad y Sobriedad).

Es un modelo que alcanzó un éxito inmediato, pero no fue el único ya que al ser el más grande también era el más costoso, y el filántropo quería colocar hasta 100 fuentes por la ciudad. De ahí que hubiera también un tipo de fuente adosada a los muros, unas fuentes de pie más sencillas y otro modelo en forma de columna.

Es cierto que tuvieron que hacerse adaptaciones para que el acceso al agua fuera más sencillo, pero la elegancia y el atractivo de estas fuentes consiguieron que se reprodujeran con numerosos ejemplares. Llevando así el apellido del benefactor por todo el mundo, e incluso en la actualidad se siguen haciendo copias de este tipo de Fuente Wallace.

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