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Capilla de los Condestables, Catedral de Burgos

Publicado por Laura Prieto Fernández

La capilla de los Condestables o Capilla de la Purificación de la Virgen es una de las capillas más conocidas de la Catedral de Burgos. Se encuentra en la girola de la catedral y fue encargada como su propio nombre indica por los condestables de Castilla, Pedro Fernández de Velasco y Manrique de Lara, condestable de Castilla, y Mencía de Mendoza y Figueroa.

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Los condestables encargaron al artista Simón de Colonia la realización de una capilla funeraria que sirviera como panteón de la familia. Colonia (1451 – 1511) fue el hijo del afamado arquitecto burgalés Juan de Colonia, maestro de obras de la catedral de Burgos, parece ser que el hijo se formaría de la mano de su padre sustituyendo a éste en los trabajos de la catedral en 1481. En Castilla su estilo caracterizado por una preciosista decoración y una tendencia hacia las formas germánicas fue muy valorado, participando así en importantes proyectos como la Cartuja de Miraflores o el Monasterio de San Pedro de Arlanza.

La ejecución de obra se desarrolló entre 1482 y 1494 y en ella se anticiparon las formas del gótico flamígero. Colonia planteó un espacio centralizado que algunos estudiosos tienden a relacionar con la Capilla del Condestable Álvaro Luna de la Catedral de Toledo mientras que otros abogan por que la obra esté influenciada por una capilla más cercana, la de Santa Catalina en la propia catedral de Burgos o por el cimborrio diseñado por su padre.

Simón de Colonia planteó un espacio centralizado con un corto eje longitudinal que alinea la entrada de la capilla con el retablo central diseñado por Felipe Birgany que trata el tema de la purificación de la Virgen. En los paramentos laterales se aprecia la ostentación de la que los condestables hacían gala con grandes escudos heráldicos que decoran las paredes desnudas, pequeños retablos y arcosolios funerarios. Los muros aparecen calados en la zona superior por una riquísima balaustrada y arquería de medio punto.

Pero sin duda alguna lo que más destaca de la obra de Simón Colonia es la magnífica bóveda estrellada de tipo calada que ilumina el interior de la capilla y que servirá como modelo de esta tipología tan popular en Castilla durante el siglo XVI. A partir de un doble claristorio arranca una cúpula estrellada de ocho puntas realizada en cuyo centro se abre una nueva estrella –también de ocho puntas- esta vez calada para permitir el paso de la luz. Luz que en definitiva es la protagonista del programa iconográfico y simbólico de toda la catedral; ésta ilumina perfectamente el sepulcro central de los condestables situado bajo la cúpula y realizado también por Birgany.

El espacio proyectado por Simón de Colonia se completaba con una sacristía a la que se accedía por un arco escarzano y que hubo de terminar su hijo, el también arquitecto Francisco Colonia.

En la Capilla de los Condestables trabajaron algunos de los escultores más afamados de la época y a parte de la figura de Birgany, ya comentada, podemos señalar la presencia de artistas como Gil de Silo y su hijo Diego.

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