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Estupa de Jetavanaramaya

Publicado por A. Cerra

Estupa de Jetavanaramaya

Esta enorme estupa de 122 metros de altura y un diámetro de otros 95 metros se encuentra en la ciudad santa de Anuradhapura, en Sri Lanka. Y pese a sus grandes dimensiones es una obra que ha resistido muy bien el paso del tiempo, ya que la obra la comenzó el rey Mahasena (276 – 303 ) y como la construcción se prolongó durante más de 15 años, la concluyó su heredero Maghavanna I.

Hay que decir que lo más llamativo es la descomunal estupa, pero en origen esta formaba parte de una amplio conjunto monástico de carácter budista. Así que también aquí se han hallado otras dependencias, esculturas o pinturas muy interesantes. Si bien es innegable que lo más valioso y atractivo es la estupa de Jetavanaramaya.

Sus dimensiones son impresionantes, ya que todavía hoy es la estupa más volumétrica del planeta. Y en su realización se emplearon más de 93 millones de ladrillos. Además de que se usaron desarrollos de ingeniería inauditos para su época. Por ejemplo su cimentación a partir de pilotes que se hunden muchos metros hasta llegar a una base rocosa en el subsuelo.

Por otra parte, sus artífices tuvieron que calcular muy bien la resistencia de los ladrillos que iban a usar, ya que algunos deberían soportar pesos realmente impresionantes. De hecho, se crearon un tipo de ladrillos claves para toda la arquitectura de Sri Lanka, usando un 35% de arcilla y hasta un 60% de arena.

A la vez que debieron jugar con el uso de ladrillos completos, otros por la mitad y relleno de tierra para lograr la perfecta forma elíptica de la estupa y resistir todas las tensiones que esa curvatura genera a semejante escala de construcción. En eso jugaba un papel clave el cemento usado para unir los ladrillos elaborado con piedra caliza triturada, arena tamizada y arcilla que le aporta flexibilidad.

Y no hay que olvidar que todo el perfil exterior de la estupa se cubrió con estuco de cal en el que usaron materiales tan variables como agua de coco, resinas, conchas, aceites o clara huevo. En definitiva se trató de una edificación en la que participaron un incalculable número de personas a lo largo de unos cuantos años, muchas de ellas cualificadas y especialistas en distintos trabajos de la construcción.

Un trabajo impresionante ha resistido el paso del tiempo, las inclemencias meteorológicas y sísmicas, así como el abandono. De hecho, a comienzos del pasado siglo XX estaba casi en su integridad cubierta por vegetación de la jungla. Pero por fortuna se emprendieron los trabajos para su recuperación y limpieza, y en el actualidad se puede decir que la estupa de Jetavanaramaya es uno de los monumentos más relevantes de todo el patrimonio de Sri Lanka, la gran isla situada en el extremo más occidental y meridional del gran Golfo de Bengala en el océano Índico.