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Iglesia Santa Maria in Valle

Publicado por A. Cerra

Esta iglesia antiquísima de Italia también se conoce como el Tempietto de Cividale, la ciudad donde se encuentra. Se trata de un oratorio que se incluía dentro de un monasterio femenino. Es decir, un templete de uso exclusivo para las monjas de esa comunidad, las cuales se congregaban a orar en esta sala de planta perfectamente cuadrada, y en la que hay un coro tripartito. Por cierto, dos elementos y ámbitos completamente separados el uno del otro por una clausura.

Santa Maria in Valle

Santa Maria in Valle

De toda la construcción, todos los historiadores del arte se ponen de acuerdo en considerar que lo más interesante se encuentra en el reverso de la fachada. Es decir, en su parte interna y sobre la puerta de acceso al oratorio.

Allí se descubren seis grandes esculturas de otros tantos santos, repartidas mitad y mitad en cada lado de la ventana central. De esos seis santos, tres de ellos portan una corona, mientras que los otros tres visten ropas monacales más sencillas.

Son esculturas de un tamaño superior a la escala humana, y curiosamente se trata de formas muy alargadas, para ocupar toda la vertical entre las dos franjas decorativas horizontales que los encierran por arriba y por abajo. Por otra parte, también se puede ver que se trata de figuras completamente rígidas, carentes de expresión alguna y por lo tanto de vida.

No obstante, el factor que hace que sean interesantes estas obras es su gran volumen, o más bien relieve, ya que en realidad no se trata de esculturas de bulto redondo, sino de altísimos relieves unidos al muro. Y de hecho, ese gran volumen también se puede ver tanto en las dos franjas con motivos geométricos que hemos dicho que enmarcan a los santos, como en la forma curva a base de sarmientos y formas vegetales que sigue el trazado de medio punto tanto el tímpano de la puerta, como del arco de la ventana.

Ese gran relieve en todo el conjunto lo que provoca es contrastados efectos de luz y de sombra. Y desde luego es más que destacable que todo ello se haya conservado teniendo en cuenta que se trata de unos volúmenes que no están labrados en piedra, sino que son formas modeladas en estuco. Un material mucho más débil y al que pueden afectar más fácilmente condiciones de humedad o los pequeños movimientos sísmicos.

Al leer estas líneas, se puede ver que todavía no hemos aportado una datación concreta, ni para la iglesia ni para las figuras. Y es que no se tienen datos concluyentes al respecto. Las únicas pruebas que apuntan a una datación son los restos de pintura que se han conservado en ciertas partes de los estucos, según los cuales se piensa en unas fechas próximas al periodo carolingio. Pero en definitiva, es un enigma que todavía no se ha resuelto con total seguridad, aunque en todo caso estamos ante una obra de arquitectura y de escultura prerrománica.

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