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El adolescente huasteco

Publicado por A. Cerra

Esta escultura tallada en piedra se esculpió con posterioridad al año 1000 y está considerada la escultura de bulto redondo más bella e importante de todas las halladas pertenecientes a la cultura huasteca. La obra se halló en Tamuín, en el estado de San Luis de Potosí y es de propiedad privada, sin embargo está expuesta de forma permanente en el museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

El adolescente huasteco

El adolescente huasteco

Los logros artísticos por los que es admirada se basan sobre todo en el virtuosismo de su artífice, que poseía una técnica muy depurada. En ella se ve una labra muy delicada y bella en todas las superficies, donde se descubren diferentes signos mágicos que recubren su cuerpo.

Una gran particularidad de esta obra que casi alcanza el metro y medio de altura, es que se trata de un volumen de bulto redondo que en absoluto está vinculado con la arquitectura.

Se ha identificado como la figura de un adolescente, que claramente presenta un cráneo deformado, lo cual nos indica que el personaje retratado pertenecía a un rango social elevado. Además aparece completamente desnudo, lo cual también era habitual en la vida cotidiana de los huastecas.

Tal vez lo más llamativo de la figura es que a sus espaldas porta la figura de un niño, cuyo significado no se ha sabido concretar con total certeza. Así como tampoco se han determinado con rotundidad el significado de los símbolos grabados a lo largo del cuerpo de la figura. Según algún investigador, en muchos de estos signos se repite la figura de unas cabezas de las que surgen mazorcas de maíz. Lo cual hizo que se relacionara con este símbolo al dios Quetzalcoatl, el cual según las leyendas de la época fue el introductor del cultivo del maíz en estas tierras.

A partir de ahí, se ha pensado que la escultura representaría a Quetzalcoatl en su advocación de lucero vespertino o Venus, justo en el momento en el que ha recogido a su hijo, el Sol, y lo lleva al inframundo o mundo de los muertos. Esta es la teoría de interpretación más aceptada en la actualidad para esta escultura, pero como es habitual en las obras precolombinas no es la única interpretación publicada.

También entre los signos aparecen una serie de círculos, los cuales se piensa que serían una alusión al mito de los cinco soles mexicanos. De hecho, éste es uno de los mitos más difundidos en toda el área de Mesoamérica, tanto durante el periodo clásico como por el posterior azteca.

Según ese mito se pensaba que con anterioridad al sol actual había habido otros cuatro, que se habrían extinguido, y por lo tanto para evitar que el quinto sol se extinguiese también, había que practicar con regularidad una serie de sacrificios humanos, con el fin de que la sangre de los sacrificados fortaleciera la vida del Sol.

De todo esto se deduce que El adolescente huasteco, además de ser una bella obra de arte también es una especie de resumen de toda la cosmogonía y el pensamiento religioso huasteca.

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