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Virgen Blanca, Catedral Toledo

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Virgen Blanca es una escultura de bulto redondo de estilo gótico que se encuentra en el coro de la Catedral de Toledo. La obra está realizada en mármol con policromía dorada y, aunque el maestro es anónimo, parece inevitable relacionarla con la escultura francesa del gótico internacional.

La obra representa un diálogo entre la Madre y el Hijo; la Virgen está de pie sosteniendo a su hijo en brazos, su rostro es ligeramente ovalado y aparece sonriendo por lo que debemos relacionarla con las esculturas góticas francesas que lucían una ligera sonrisa. Las obras precursoras de este tipo de sonrisas las encontramos en la portada de la Catedral de Reims, aunque mucho menos naturales el ángel que aparece en la portada occidental de Reims es el primero en lucir este tipo de sonrisa.

Virgen_Coro

Mientras el Hijo ríe en brazos de su Madre y sostiene una fruta –posiblemente se relacione con el mundo que sostenían los Niños en el románico- en una de sus manos, mientras que con la otra le toca el mentón en un gesto de cariño. El Niño del gótico es precisamente eso, un niño, lejos ya quedaron las anquilosadas formas del estilo románico donde la representación se ajustaba más a un pequeño hombre todopoderoso en miniatura que a un niño en brazos de su madre.
Se estable un diálogo entre ambos y se muestra el cariño materno-filial, es una escena entrañable y un tanto íntima. El naturalismo es indudable en las dos figuras, los rasgos son proporcionados y realistas. El cuerpo de las dos figuras queda oculto por los pliegues de sus ropajes que caen con sencillez y elegancia. Con todo la obra desprende movimiento, el cuerpo de la virgen se curva ligeramente hacia atrás por el peso de su Hijo generando un pequeñísimo movimiento de curva y contra curva que remite al contrapposto de la estatuaria clásica griega.

La escultura es ligeramente más pequeña que el natural, sin embargo sus formas son estilizadas y muy final logrando cierta inclinación ascensional de todo el conjunto.

La imagen se encuentra hoy en el altar del coro de la Catedral de Toledo, aunque parece ser en su origen se encontraba en la entrada principal del templo donde los fieles podían admirarla. Así debemos tener en cuenta la gran devoción mariana que se profesó durante la época gótica, de hecho el theotokos –la Virgen como trono del Niño- fue uno de los temas predilectos en el románico, la conexión entre ambos era inexistente y la figura de María perdía relevancia con respecto a su hijo. En el gótico una nueva dimensión se establece en torno a la Madre y el Hijo, el cariño y el dialogo son indiscutibles en estos siglos.

La Virgen de Toledo parece que fue donada a la catedral cuarto señor de Orgaz cuyo entierro plasmará con posterioridad el Greco en una de sus obras más famosas; la belleza de la obra fue muy admirada durante años y en torno a ella surgieron algunas réplicas o modelos parecidos como la de la Catedral de Plasencia.

Categorías: Escultura, Gótica