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Arquitectura museística (I): los primeros espacios

Publicado por Virginia

Interior Galería de los UffiziSon las galerías de los palacios dueños de una colección privada los primeros espacios considerados museísticos, aunque en este caso las estancias aún se integraban en la propia arquitectura.

Sin embargo, se pueden encontrar antecedentes de este comportamiento expositivo en la inclusión de obras de arte para su contemplación en los salones, en los intervalos existentes entre ventanas y puertas, junto con la colocación de objetos de diverso tipo de forma diseminada por estas habitaciones. El paso siguiente, por aproximación, será la exhibición en los corredores de las casas.

Pero, una vez la obra de arte alcance una valoración superior, volverá al salón, aunque esta vez con una intención de muestra mucho más ordenada y acorde a este nuevo interés. De ahí surge la idea de galería, como una sucesión de salas de exhibición.

Junto a esto, se podría diferenciar un segundo tipo de ámbito de exposición en estos inicios de la arquitectura museística: el gabinete.

La diferencia entre ambos radica no sólo en su forma (la galería suele poseer una planta rectangular frente a la más cuadrada y reducida del gabinete) sino en el tipo de colecciones que albergarán: durante los ss.XVII y XVIII cuando se hable de galería será para hacer referencia a aquel espacio destinado a recoger en su interior colecciones de carácter artístico, mientras que el término gabinete se aplicará a las salas donde se guarden objetos de pequeño tamaño y los diversos especímenes de historia natural.

La evolución de la arquitectura museística está estrechamente ligada al propio concepto de museo y se ha ido adaptando a lo largo del tiempo a las condiciones originadas por las diversas colecciones integrantes.

Uno de los primeros proyectos museísticos conocidos se encontraba en el Palacio de los Uffizi (Florencia): la Galería de los Médici, encargada a Vasari por Cosme «el Viejo» y concluída por Buontalentti.

A lo largo del s.XVIII estos espacios serán comunes, puesto que la galería es de más fácil construcción y se adapta mejor a las distintas tipologías palaciales, pudiéndose destacar ejemplos como la Galería de los Espejos en Versalles, la Galería del Palacio de Colonna, la del Belvedere en Viena o la Galería de Pinturas de Dresde.

La preocupación existente en estos momentos por la arquitectura destinada a la mejor exhibición de las colecciones dará incluso como resultado la publicación en 1704 de un proyecto de «museo ideal» (Sturm), el primero concebido como tal.