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La fragua de Joseph Wright de Derby

Publicado por A. Cerra

El pintor inglés Joseph Wright de Derby (1743 – 1797) está considerado como el gran artista del periodo de la Revolución Industrial en Gran Bretaña, ya que muchas de sus obras representan ambientes de las fábricas de la época, de ciertos tipos de trabajos o de avances tecnológicos que se llevaron a cabo por entonces, como es el caso de su lienzo Experimento con una máquina neumática.

La fragua de Wright de Derby

La fragua de Wright de Derby

La fragua fue realizada en 1772 y que actualmente forma parte de la colección de pintura del museo ruso del Ermitage de San Petersburgo. Se trata de una obra que nos muestra como se desarrollaban en las últimas décadas del siglo XVIII los trabajos de la metalurgia. Sin duda, de una forma tremendamente diferente a como los vemos en pinturas de siglos anteriores, entre las que sin duda habría que citar la Fragua de Vulcano de Velázquez.

Está claro que entre una pintura y otra hay muchas otras diferencias, además de la evolución tecnológica que nos muestran. No en vano, el pintor español barroco Diego Velázquez está considerado como uno de los más grandes genios de la Historia del Arte, mientras que Joseph Wright de Derby no es más que un pintor un tanto destacado durante el siglo XVIII en Inglaterra.

Es decir, son maestros de la pintura cuya talla y talento no es comparable. Sin embargo, el inglés merece la pena ser conocido, sobre todo por la habilidad que manifestó para pintar complicados efectos lumínicos, una faceta de su trabajo que le fascinaba. Además de que esa maestría le dio cierta popularidad y éxito, por lo que fue un tema que trabajó en numerosas ocasiones, casi de forma repetitiva. De hecho, se conservan varias obras suyas dedicada al trabajo de los herreros, y en cada una de ellas hace todo una demostración de su dominio de la luz pictórica.

Aquí vemos unos insólitos contrastes, y una curiosa oposición entre distintos tipos de luces. Lo cierto es que la composición, transmite una sensación casi de misterio, casi propia de las décadas posteriores cuando se ponga de moda el Romanticismo. Esto se debe a la fusión de una luz fría de un cielo nocturno y nublado, con los tonos más cálidos de los destellos del fuego que oculta el herrero que nos da la espalda.

Para experimentar ese tipo de efectos, se sabe que el pintor contaba en su taller con una serie de biombos negros, los cuales iba moviendo y entreabriendo sus hojas, para ir observan los efectos lumínicos sobre distintos tipos de objetos. Y tras ese tipo de estudio, lo observado luego era capaz de trasladarlo a sus telas.

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