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Fábrica Johnson Wax de Lloyd Wright

Publicado por A. Cerra

Para muchos estudiosos de la arquitectura contemporánea la mejor obra de Frank Lloyd Wright no es ni su extraordinaria Casa de la Cascada, ni el innovador Museo Guggenheim de Nueva York. La mejor obra de Lloyd Wright sería una de uso industrial, la sede de la empresa Johnson Wax en la población de Racine del estado de Wisconsin. Una obra que proyectó entre los años 1936 y 1939.

Exterior del edificio Johnson Wax

Y eso pese a que el arquitecto se resistió mucho a desarrollar el proyecto, ya que el entorno industrial donde debía levantar la sede no le gustaba en absoluto. Y trató por todos los medios de convencer al propietario de construir en otro emplazamiento. Sin embargo, al final acuciado por una precaria situación económica decidió tomar el trabajo.

No obstante, ese desagrado por el entorno lo mantuvo todo el tiempo, y de hecho, la sede parece una especie de fortaleza de ladrillo y con escasas ventanas, ya que la luz entra en gran parte de manera cenital. De esta forma simula quedar aislada del paisaje urbano y fabril que la rodea.

Otra nota curiosa es el desarrollo horizontal, contrario al espíritu vertical de la arquitectura de la época. Y aunque hoy se ve una alta torre, esa fue un añadido posterior que hizo el propio Lloyd Wright unos cuantos años después.

Posiblemente lo más valioso del proyecto es como afrontó los interiores. De hecho negarse a integrarse con el entorno, favoreció que construyera hacia dentro, buscando un espacio que según palabras del momento hiciera más felices a los trabajadores y por lo tanto más productivos. Cosa que parece ser que según las estadísticas de la empresa se cumplió.

Concibe el interior como un mundo aislado, como un bosque de columnas y puestos de trabajo bañados por la luz que entra desde la parte superior. Una luz que se quiso que llegara de forma uniforme a todos los espacios de la gran sala sin compartimentación alguna y poblada por numerosas columnas que parecen los árboles o palmeras de ese supuesto bosque.

Interior del edificio Johnson Wax

En una misma sala están todos los departamentos administrativos y comerciales, sin distinción alguna. Lo cual fue una idea que le inspiró Hib Johnson, propietario de la empresa, quien deseaba plasmar en su sede el sueño americano de que cualquier ciudadano podía alcanzar las cotas del éxito. Si bien es cierto que en la tercera planta se encontraba el espacio más restringido, el del propio Hib Johnson, que también era el único que era abierto al exterior, y contaba con una terraza.

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