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La Gioconda

Publicado por A. Cerra

Se trata de tabla pintada al óleo entre 1503 y 1506 por Leonardo da Vinci. Se conserva en el museo del Louvre de París.

Posiblemente esta sea la obra de arte sobre la que más se ha escrito, sobre su protagonista, su autor, su calidad, su conservación, su modo de pintarla… Y un buen modo de acercarnos a ella es saber como la realizó Leonardo.

La Gioconda

Lo primero que hizo fue preparar una pequeña tabla de álamo a la que aplicó varias capas de enlucido. Luego dibujó a la retratada directamente sobre el cuadro, y por último aplicó el color, siempre en tonos muy diluidos en aceite, o sea, al óleo. Este método le permitió dar innumerables capas de color casi transparente, retocando la obra una y otra vez, y dando al dibujo ese tono difuminado (sfumato, es la palabra que empleaba el propio Leonardo). Esto es precisamente lo que imprime ese carácter enigmático a la obra. Da Vinci usaba este sistema porque era la manera en la que él podía retratar la forma de las personas, pero sobre todo su fondo, su estado de ánimo.

En realidad es como si Leonardo hubiese cubierto el cuadro con velos sucesivos de sombras transparentes, de forma quee invita al observador a que los vaya levantando de uno en uno y descubra en el paso de la oscuridad a la luz el misterio de la vida en el rostro de la mujer.

Junto a la mirada misteriosa y la sonrisa enigmática, coloca un paisaje extraviado y fascinante, perdido en la profundidad de la atmósfera y del aíre espeso. En ese fondo se puede apreciar que el horizonte está desequilibrado, dando la impresión de que una parte del paisaje es más alta que otra.

Pero si por algo es famosa la Gioconda es la por la enigmática sonrisa de la mujer. Sobre ello se han dado múltiples explicaciones. Una de ellas dice que Leonardo contrató a músicos y bufones mientras posaba la modelo. Sin embargo, otros investigadores piensan que esa sonrisa se debe a que en realidad es un autorretrato, pintado con la técnica del espejo, lo que explicaría la impresión de que la cara está al revés. Sonríe más con la parte izquierda que con la derecha, lo que es habitual en las sonrisas forzadas, especialmente en los hombres. Esto provoca una sensación de ambigüedad. Se ha llegado a comparar digitalmente con otro autorretrato de Leonardo, y se han encontrado coincidencias muy claras entre uno y otro rostro. Y además con rayos X se detectó la presencia de pelos de la barba alrededor de la cara de la Monna Lisa. Los psiquiatras adjudican todos estos hechos a la homosexualidad del pintor, que habría querido pintarse como una mujer.

Pero según fuentes de la época, en concreto Giorgio Vasari, se trata de un retrato de Monna Lisa, esposa de Francesco del Giocondo, y se pintó en Florencia. Aunque hay más teorías, como que en realidad fue un encargo de Juliano de Medicis que le pidió a Leonardo que pintara a su amante secreta. Y también hay quien piensa que fue un retrato que pintó por gusto da Vinci, buscando la representar su ideal de belleza.

En definitiva, sobre la Gioconda hay mil y una interpretaciones, y el misterio que rodea a esta obra mítica hará que continúen surgiendo especulaciones.

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