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La nave de los locos, El Bosco

Publicado por Laura Prieto Fernández

Durante los primeros años del siglo XVI, Europa estaba pasando por una época de transición y mientras que en algunos lugares como Italia el Renacimiento daba paso a una nueva mentalidad más antropocentrista, en los Países Bajos el pensamiento medieval continuaba aún muy arraigado. En este contexto, son muchas las obras que denuncian los vicios de la época sobre todo en el ambiente religioso; en particular, la pintura de El Bosco va a ser una de las principales voces que más se alcen contra el pecado que consumía a los religiosos de la época proclamando una renovación que debía de empezar por el seno de la propia iglesia.

A principios de siglo, concretamente entre los años 1503 y 1504, el pintor flamenco El Bosco realizó un óleo sobre tabla de pequeño formato (apenas tiene unos cincuenta y ocho centímetros de altura y poco más de treinta y tres de anchura) que lleva por título La nave de los locos y que en la actualidad se exhibe en el Museo del Louvre de Paris. En realidad, la datación fue realizada a posteriori pues como la mayor parte de las obras del artista flamenco no se cuenta con fechas, pero por la factura del lienzo y los colores utilizados podríamos hablar de una de las piezas pertenecientes a su última etapa.

El artista nos presenta un paisaje natural en el que se desarrolla una extraña escena, en el centro de un lago observamos una barca a la deriva de la que nadie se ocupa por llevar el timón; en el centro de la escena encontramos a una monja y un fraile franciscanos que se afanan por comer un trozo de carne que cuelga de una caña mientras que otros personajes les roban la comida de la mesa. En la barcaza reina la anarquía y mientras unos se pelean otros gritan, bailan… todos los personajes parecen pertenecer a clases sociales humildes y en ellos se reflejan diferentes pecados.

La nave de los locos representa la deriva que le espera al mundo cuando éste pierde el norte, es decir, deja de guiarse por la razón y comienza a hacerlo por los instintos; es la crítica del artista a la sociedad, especialmente a la eclesiástica de su tiempo. Sin embargo, esta no es una crítica nueva ya que el Bosco pudo inspirarse en textos tan famosos como la obra de Sebastian Brant La nave de los necios o incluso en El Elogio de la locura escrito por el mismísimo Erasmo.