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Pinturas de Goya en la Cartuja de Aula Dei

Publicado por A. Cerra

Este conjunto de pintura mural de Francisco de Goya se conserva en el interior de la Cartuja de Aula Dei en la localidad aragonesa de Peñaflor, a tan apenas una decena de kilómetros del centro la ciudad de Zaragoza.

Está consideradas una de sus grandes obras tempranas, ya que las realizó entre los años 1774 y 1776, es decir, antes de cumplir los 30 años de edad y antes de convertirse en el gran pintor que fue en las décadas posteriores.

Pinturas murales de la Cartuja de Aula Dei

Pinturas murales de la Cartuja de Aula Dei

Estas pinturas murales no han llegado hasta nuestros días intactas, ya que fueron dañadas a mediados del siglo XIX coincidiendo con la Desamortización que hubo de los bienes de la Iglesia en todo el territorio español, y además sufrieron con posterioridad una restauración que no fue todo lo afortunada que hubiera debido de ser para esta importante obra artística de un genio como Goya.

No obstante y aún así, el conjunto es de enorme valor porque muestra un Goya mucho más habilidoso con los pinceles que en sus obras anteriores, además de mostrarse muy influido por la pintura del italiano Tiépolo. En definitiva, es junto a las pinturas de San Antonio de la Florida y el Regina Martyrium de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza, una de las grandes muestras de la obra mural de carácter religioso realizadas por Francisco de Goya.

En este caso, las pinturas ocupan unos treinta metros cuadrados, desarrollándose a lo largo de toda una sala en sentido apaisado. Los temas representados son la Vida de la Virgen, organizada en varios episodios como la Natividad, el Desposorio y la Visitación, y posteriormente la Vida de Cristo en su infancia reflejándose los hechos bíblicos de la Circuncisión, la Adoración de los Reyes Magos y la Presentación en el Templo. Los dos relatos, el de la Virgen y el de Cristo quedan separados por una pintura de la Arca de la Alianza.

Pese a tratarse de la obra de un Goya aún joven, ya se aprecian algunas de las constantes que se repetirán a lo largo de toda su producción pictórica. Por ejemplo, elimina de las escenas todo aquello que él considera que es accesorio, por eso los fondos suelen ser celajes o simples roquedos. De hecho, incluso hay historiadores del arte que consideran que por detalles como éstos tal vez la obra la realizara años después.

Como ya se ha dicho aquí se puede ver que en este momento está muy influido por la pintura del italiano Tiépolo. De él ha tomado los efectos lumínicos en los ropajes e incluso en las arboledas, así como también se denota en la preponderancia de las figuras muy grandes y con enorme desarrollo vertical. No es extraña esta influencia de la pintura italiana, concretamente veneciana, ya que Goya viajó al país transalpino años antes y desde luego quedó maravillado por los colores y luces de esa escuela pictórica, si bien como todos los genios, Goya fue capaz de asimilar esas enseñanzas para transformarlas de forma muy personal y convertirlas en algo propio.

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