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La Tardomodernidad – La arquitectura en la segunda mitad del siglo XX (II)

Publicado por Chus

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El “Movimiento Tardomoderno” en cambio, considera que todavía sigue vigente la esencia del “Movimiento Moderno”, idea compartida por arquitectos como Norman Foster y Frank O. Ghery. No existen características formales comunes, ya que dentro de él conviven diversas maneras de entender al arquitectura, desde el “Racionalismo” hasta la “Deconstrucción”, pero podemos establecer la existencia de al menos tres principios generalizados: un cierto sentido escultórico externo en los edificios tardomodernos, la variedad de composiciones que lleva a la disgregación del espacio en unidades pequeñas y, por último, la utilización de elementos relacionados con la tecnología y la industria.

Desde mediados de los años ochenta se definen dos grandes tendencias dentro del movimiento, el “High-Tech” y la Deconstrucción”. El primero debe su nombre al uso excesivo de los elementos derivados de las tecnologías actuales, evidenciando elementos como escaleras mecánicas, conductos de ventilación, de conducción de agua, etc. Los muros se cierran generalmente con vidrio reflectante, potenciando así como elemento decorativo, un aspecto agresivo y brillante de la alta tecnología. Su primer ejemplo fue el “Centro Pompidou” de París (1977) de Renzo Piano y Richard Rogers, pero tal vez los más polémicos fuesen el “Banco de Hong Kong» (1980-86) de Norman Foster y el “Edificio Lloyd´s» de Londres (1979-86) del arquitecto Richard Rogers. El “Banco de Hong Kong” presenta una estética agresiva, con connotaciones industriales, a base de muros acristalados y del masivo empleo de metal pulido. Parte de su gran originalidad reside en que la estructura es exterior, con ocho grandes mástiles que permiten colgar los pisos en unas plantas determinadas. En la última se sitúa un helipuerto. En el interior mantiene la misma estética pulida y brillante que el exterior y destaca porque no todos los pisos tienen acceso a través del ascensor, sino que hay que utilizar las escaleras mecánicas, que consiguen crear la sensación de espacio diáfano y también le permite individualizar los espacios. Es uno de los edificios más destacados de la última arquitectura por la combinación de los principios tardomodernos con un gran refinamiento formal y compositivo, gracias a los sofisticados sistemas de iluminación y regulación térmica, totalmente controlados por ordenador.

La “Deconstrucción” pone en cuestión y duda todos los principios de la arquitectura histórica, como el equilibrio, la relación forma-función, la armonía, etc. Sus características son las formas irregulares, desasosegantes, que parecen desintegrarse, con apariencia de fragilidad e inestabilidad. Esta corriente parte de Philip Johnson, de una exposición suya realizada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1988 y pese a su corta vida constituye una de las más interesantes vanguardias de los últimos años del siglo XX. Se inscribe dentro de esas tendencias que sostienen y defienden la idea de progreso y maquinismo optimista y que buscan con radicalidad la innovación y la originalidad. De todas formas sus formas se inscriben dentro de la claridad y pureza defendida por el racionalismo, mostrando estructuras constituidas por elementos dispares que parecen chocar y distorsionarse entre sí. Entre los edificios deconstructivistas destacan “Edificios del Parque de la Villette” de París (1982-90) de Bernard Tschumi o el “Complejo fabril Funder Werk 3” (1989) de Coop. Himmelblau.