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Sarcófago Junio Basso

Publicado por Laura Prieto Fernández

El sarcófago de Junio Basso es una de las mejores obras escultóricas de la época paleocristiana. Realizado a mediados del siglo IV en Roma la calidad de las escenas representadas y sobretodo su gran estado de conservación, han hecho de este sarcófago una de las piezas claves para estudiar la escultura paleocristiana.

Es importante recordar que desde el Edicto del Milán en el 313 d. C. el desarrollo de los sarcófagos de carácter cristiano alcanzó gran importancia. La inhumación era una costumbre muy arraigada en la antigua Roma, donde el culto a los muerto se remitía a las antiquísimas imago maiorum, pero en la época paleocristiana la temática religiosa sustituye o convive, paulatinamente con los temas profanos.

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La obra de Junio Basso fue realizado en mármol de Carrara, sobre su datación aún hay algunas disputas y mientras unos historiadores se decantan por finales de la década de los cincuenta otros lo hacen en la década de los cuarenta. La inscripción de la obra explica que perteneció a Junio Basso perfecto de Roma quien era neófito y falleció a los 42 años.

El sarcófago de Junio Basso se encuentra organizado en dos registros diferentes con cinco escenas en cada uno de ellos. Las tallas están realizadas en altorrelieve y se enmarcan en estructuras arquitectónicas. Cada uno de los nichos de la zona superior presenta una estructura adintelada mientras que en el registro inferior se alternan nichos de frontones triangulares con otros de arcos rebajados. En las columnas se pone de manifiesto la minuciosidad de las formas, los capiteles y fustes están tallados con elementos vegetales y geométricos.

Iconográficamente la pieza fusiona escenas más tradicionales con otras novedosas, éstas son precisamente las referidas a la Pasión de Cristo. Así en la escena central del registro superior aparece la figura de Jesucristo entronizado sobre la bóveda celeste y flanqueado por las figuras de San Pedro y San Pablo. A los lados se encuentran las siguientes escenas: en la zona de la izquierda El sacrificio de Isaac y El prendimiento de San Pedro, mientras a la derecha aparecen dos escenas que pueden ser leídas de manera individual, El prendimiento de Jesús y Poncio Pilato lavándose las manos o colectiva: Jesús ante Poncio Pilato.

En el registro inferior destaca la escena central, Cristo entrando en Jerusalén. En la zona de la derecha se representa El prendimiento de San Pablo y a Daniel en el foso de los leones, mientras a la izquierda aparecen representados Adán y Eva en el pecado original y Job con su mujer.

Con todo, la simbología del sarcófago va mucho más allá, no son temas elegidos al azar sino que forman parte de un complejo programa iconológico: las escenas de la parte central de ambos registro aluden al triunfo de Cristo sobre la muerte y su aspecto divino. Hay referencias continuas al tema de la muerte, pero también a un único juicio tras ésta. El tema de los milagros pone de manifiesto la divinización de Jesucristo pero también su condición de salvador de la humanidad.

En los laterales se representan escenas con puttis-pequeños amorcillos- y elementos naturales que remiten a las formas tradicionales de la estatuaría más clasicista.

Categorías: Escultura, Paleocristiana