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Artemisia Gentilleschi (1593-1653)

Publicado por Chus

Hija del pintor barroco Orazio Gentilleschi, nació en Roma en 1593 y pronto comenzó a aprender las cuestiones artísticas, demostrando grandes dotes para ello. En 1610 firmó su primera obra maestra, “Susana y los viejos”, obra de asunto bíblico que escondía una historia un tanto erótica (tema muy de moda entonces), que la joven trata de una manera distinta a la habitual, que era mostrar a la joven bañándose desnuda ignorante de que dos ancianos libidinosos la contemplan. Artemisia en cambio, la pinta en el momento de descubrir que la contemplan, tratando de taparse cara y pecho, en un gesto de vergüenza y pudor, es decir, de una forma que algunos historiadores interpretan como “empatía femenina”.

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Tras un escándalo personal que la dejó marcada para siempre (fue violada por otro pintor, Agostino Tassi, y en el juicio contra el mismo, largo y público, se la llegó a someter a un tipo de tortura conocida como “la de la empulgadera”), contrajo matrimonio por conveniencia con un amigo de de la familia para salvar su “maltrecho honor”. Este hecho le permitió independizarse de su padre y poder desarrollar su personal manera de entender la pintura. Su especialidad fueron los grandes cuadros de temas bíblicos o históricos, con heroínas de los textos sagrados y del pasado histórico, mujeres casi siempre violentas, guerreras, luchadoras, fuertes, que no dudaban en matar o en morir. En su estilo violento y dramáticamente barroco se detecta la influencia de Caravaggio, en sus impactantes composiciones, sus intensos colores y su gran realismo que le hace rozar hasta lo desagradable. Ejemplos de ello son “Judith”, que mata a Holofernes, general asirio que trata de someter al pueblo de Israel; “Cleopatra”, que prefiere suicidarse antes de caer en manos de sus enemigos romanos; “Lucrecia” que se suicida antes de traicionar a su marido”, etc.

El matrimonio se traslada en un principio a Florencia, la ciudad de Pierantonio Stiattesi, el marido, donde Artemisia se cambia el apellido por el de Lomi (un pariente de su padre que también era artista). Allí frecuenta los círculos artísticos e intelectuales, donde se relaciona con las compositoras e interpretes hermanas Caccini y con Galileo, entre otros. Su prestigio como pintora es tal que fue admitida en la “Accademia del Disegno”, en la que por primera vez entraba una mujer. Esta etapa es floreciente en lo profesional, pero problemática en lo personal (pérdida de sus dos primeros hijos, problemas económicos por las deudas de su marido.

En 1620 regresó a Roma donde recuperó el apellido de su padre y allí su fama se acrecienta hasta el punto que los papas Gregorio XV y Urbano VIII le hacen encargos. En 1622 su vida personal da un vuelco cuando desaparece su marido del que no se volvió a saber nada más. Desde ese momento ella se convirtió en la cabeza de su familia y en la dueña absoluta de su negocio (tasa sus cuadros, negocia con los acreedores, etc.), que maneja con maestría, lo mismo que ocurre con su obra. En 1630, en plena madurez artística se instaló en Nápoles, donde creó un importante taller desde el que trabajaba para cumplir los encargos que le hacían desde distintas partes de Europa. Trabajó incansablemente en su taller. En 1638 viaja a Inglaterra para ayudar a su padre con la decoración del Salón de Baile de la Casa de las Delicias de Greenwich de la reina de Inglaterra. Rematada la obra y, pese a la muerte de su padre se quedó en Londres reclamada por la nobleza, para la que realizó importantes retratos. En 1641 regresó a Nápoles, volviendo a retomar su taller, pero su obra no tenía el éxito anterior, tal vez por haberse vuelto un tanto repetitiva. Falleció en 1653 y enseguida el silencio se hizo sobre ella. Ninguno de los biógrafos del s. XVII se ocupó de ella (solo Baldinucci le dedicó algunas páginas) y su obra fue atribuida a Caravaggio, o a su padre.

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