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Alegoría del Talento de Artemisia Gentileschi

Publicado por A. Cerra

La pintora italiana Artemisia Gentileschi fue una de las artistas más cotizadas durante los años del Barroco, tanto que trabajó para los Medicis y el propio rey de Inglaterra, Carlos I, hizo que fuera hasta Gran Bretaña para trabajar para él. Todo un logro siendo mujer, y más aún teniendo en cuenta el drama psicológico con el que vivió toda su vida tras sufrir una brutal violación con tan solo 19 años de edad.

Alegoría del Talento de Artemisia Gentilleschi

De hecho, lo más emblemático de su producción son algunas de las obras en las que creó la imagen de mujeres fuertes capaces de enfrentarse a las leyes y la brutalidad del patriarcado de la época. Un caso paradigmático en este sentido es su obra maestra Judith decapitando a Holofernes. Una obra que siempre hay que leer en clave feminista.

La verdad es que después de sufrir aquella violación por parte de su maestro y de seguir sufriendo un denigrante juicio, en el que al final salió victoriosa, tuvo que recomponer su vida. Y para eso su padre, el también pintor Orazio Gentileschi, concertó el matrimonio de su hija con un pintor segundón florentino.

Aquella relación no acabó demasiado bien, pero sobre todo le sirvió a Artemisia para establecerse en Florencia. Allí fue donde comenzó a explotar su enorme talento para la pintura, además de que estableció importantes amistades, como por ejemplo con Galileo Galilei, o con Miguel Ángel Buonarrotti el Joven, sobrino del famoso pintor, escultor y arquitecto del Renacimiento.

Buonarrotti estaba empeñado en crear un espacio que homenajeara a su tío y había decidió creó la Casa Buonarrotti en el centro de Florencia para convertirlo en una galería de pinturas (la cual se mantiene en la actualidad). Así que para ello le encargó en 1615 a Artemisia esta pintura, a ubicarse en el techo de una estancia, aunque se trate de un óleo.

El encargo era pintar una alegoría “della inclinazione”, o sea, del talento natural para el arte. Y para ello la pintora eligió la representación de una mujer joven elevada sobre las nubes y que lleva una brújula que sin duda le dirige hacia una estrella que es su destino, su inclinación, el desarrollo de su talento.

La muchacha originalmente aparecía desnuda, sin embargo, como ocurrió con otras figuras del propio Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano, esa desnudez fue tapada a finales del siglo XVII, en una ola moralizadora.

Así que nos tenemos que imaginar esta bella mujer completamente desnuda. Una imagen en la que muchos ven un autorretrato de Gentileschi, una mujer joven y hermosa de 22 años. Algo que haría en otras muchas de sus obras, ya que su belleza llegó a ser legendaria en su época.

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