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Alegoría de la vanidad de Pereda

Publicado por A. Cerra

El pintor español Antonio de Pereda y Salgado (1611 – 1678) pintó obras de diferentes temáticas a lo largo de su vida, pero realmente en el género en el que alcanzó una brillante maestría fue en los bodegones. Muchos de ellos dedicados a la temática de la Vanitas, que tan de moda se puso en toda Europa durante el periodo barroco y cuyo objetivo era lanzar la idea de lo efímero de la vida y la inutilidad de la vanidad y los placeres más mundanos.

Alegoría de la vanidad de Pereda

Mientras que en muchos cuadros de Vanitas, se trata de auténticas naturalezas muertas, sin presencia de personaje y tan solo con elementos con una fuerte carga simbólica, como por ejemplo puede ser esta obra del pintor holandés Steenwick. En el caso de Pereda es habitual que pueda haber una figura o más, como ocurre en una de sus obras más célebres, El sueño del caballero.

También hay una figura en esta Alegoría de la vanidad que pintaría en el año 1635 y que hoy es conserva en el Museo de Historia del Arte de Viena, en Austria. Es una obra de grandes dimensiones para este género, ya que el lienzo mide 174 x 139 centímetros. Una superficie grande que le permite al artista explayarse en el asunto.

En él vemos básicamente dos meses. A alturas distintas. Una cubierta de un paño de terciopelo, mientras que la otra es más sobria, con la madera a la vista. Y mientras la primera tiene objetos que nos remiten a la vanidad más mundana, en la segunda se nos muestran calaveras y otros elementos que aluden a la muerte.

Pero además de eso llama la atención una especie de ángel que va a hacer como de guía por la representación. Por ejemplo nos muestra un camafeo con la imagen de Carlos I de España y nos señala un globo terráqueo, lo cual nos indica que ese monarca en su monte dominó el mundo, pero como nos indica el reloj que hay allí, todo aquello se ha ido esfumando. Al igual que le ocurrió a la gloria del emperador Augusto del que también vemos una medalla. Y con esa misma idea nos muestra los retratos de varias damas que visten a la moda del pasado.

Y junto a ello distinguimos monedas y joyas. O sea, símbolos de riqueza y también de ambición, además de posible origen de actos pecaminosos. Y en esa misma línea estaría la baraja de naipes, icono del juego y del vicio.

También hay parte de esa baraja en la mesa contigua, más baja. A su lado hay armas, libros y una vela apagada, cuyo simbolismo es la muerte. Algo más que evidente con la presencia de las distintas calaveras y el reloj de arena. Es decir el paso del tiempo y la muerte son capaces de hacer olvidar la gloria de las batallas y el saber de los libros. Ciertamente invita a la reflexión.

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