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Codex Borbonicus

Publicado por A. Cerra

Esta magnífica obra de la ilustración azteca se realizó en torno a finales del siglo XVI y en la actualidad se custodia en la Biblioteca del Palacio Bourbon de París.

Los aztecas, al igual que hicieron los mayas, también iluminaron con ilustraciones sus manuscritos. Incluso se sabe que eran muy abundantes este tipo de códices manuscritos e ilustrados profusamente. Sin embargo, al igual que ha ocurrido con las pinturas murales aztecas, el paso de los siglos ha hecho que se hayan perdido muchos de estos manuscritos, debido a su propia debilidad material. Especialmente se perdieron todos aquellos que los aztecas hicieron en los tiempos precedentes a la conquista española.

Codex Borbonicus

Codex Borbonicus

No obstante, la práctica estaba tan instaurada en la cultura azteca, que una vez establecida la presencia hispánica, ellos siguieron realizando este tipo de trabajos de ilustración en sus libros manuscritos, una tarea que se prolongó hasta el siglo XVII. De hecho, estos son los códices que han llegado hasta nuestros días, y cuyas tipologías se pueden agrupar en dos grandes apartados.

Por un lado están los códices en los que para su ilustración se recurre a figuras de canon más bien pequeño. Este tipo de códices sobre todo fueron realizados por indígenas aztecas que se educaban en las escuelas y conventos de los franciscanos ubicados en Tenochtitlán, por aquel entonces ya rebautizado como México.

Y por otro lado, están los códices que se han calificado como de un estilo colonial primitivo, donde las figuras tienen un canon aún menor, casi sígnico. Estas obras se supone que las realizaron artistas indígenas de la ciudad de Texcoco.

Los historiadores del arte consideran que los de mayor interés son los del primer tipo, y entre ellos los más destacables son este Codex Borbonicus o el Codex Telleriano – Remensis.

Con el término codex o códice se alude en rigor a un conjunto de hojas pegadas o cosidas a un lomo. Sin embargo, en este caso no se trata rigurosamente de códice, ya que el Codex Borbonicus no se corresponde exactamente con ese tipo de publicación, porque en realidad es la habitual tira doblada que puede ser leída por varias personas al mismo tiempo.

En cuanto a las imágenes que se ven en sus páginas. Se trata de pequeñas escenas que aluden a los dos calendarios que poseyeron los aztecas. Un calendario ritual de 260 días y otro el calendario solar o cotidiano de 365 días. De este modo, gracias a la interpretación de estos textos y las imágenes que los acompañan se pueden conocer algunas de las costumbres y fiestas de los aztecas, así como cuales era sus dioses o el tipo de sacrificios y ofrendas que realizaban en su honor.

Y artísticamente, hay varias características que son comunes a varios códices aztecas. Por ejemplo, las ilustraciones suelen tener una clara línea de contorno. Además los colores siempre son muy vivos y contrastados, siendo una imagen impactante, a base de tintas planas, con total ausencia de claroscuros. De hecho, incluso los colores empleados para cada imagen podrían tener un significado simbólico. Y por último hay que destacar el detalle y el dinamismo que imprimen a cada una de las ilustraciones.

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