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Desnudo con un collar de Modigliani

Publicado por A. Cerra

Esta obra del artista italiano Amedeo Modigliani la realizó en el año 1917 y en la actualidad forma parte de los fondos de la colección permanente del Museo Guggenheim de Nueva York.

En toda la producción pictórica de Modigliani, el protagonista de sus cuadros es la figura humana. Si bien, a partir de 1916 está totalmente dominada por el desnudo femenino. Algo que le causó serios problemas. Y eso que él vivía y creaba en el barrio parisino de Montparnasse donde reinaba cierta libertad sexual, sin embargo cuando realizó su primera y única exposición individual, la muestra fue clausurada por la policía, porque sus desnudos se tacharon de inmorales y con una fuerte carga erótica demasiado realista.

Desnudo con collar de Modigliani

Desnudo con collar de Modigliani

Y es que la vida de Modigliani no fue excesivamente placentera. Su figura está rodeada de excesos alcohólicos y de drogas, y de pobreza y enfermedades. Por eso no extraña que muriera a la edad de 36 años, en 1920, en la más absoluta miseria. Dejando a su viuda embarazada de ocho mese, que se suicidó varios después. Un aura maldita que rodeo también a su única hija, que murió en extrañas circunstancias años después, creyéndose que en su fallecimiento intervino el personaje que ella misma había elegido para custodiar el legado de su padre, y quién se descubrió que había autentificado obras que en realidad nunca pintó Modigliani, quién realizaba sus obras con un estilo fácil de plagiar.

Porque las obras de Modigliani, tras su muerte pronto empezaron a ser muy cotizadas, especialmente sus desnudos. Unas obras para las que elegía modelos profesionales, mientras que para el resto de sus obras empleaba personas de su entorno, como en algunos de sus retratos a amigos artistas.

Este Desnudo con un collar es un buen ejemplo del estilo del artista. Nos muestra a la mujer completamente desnuda, tan solo ataviada con un collar de coral en el cuello. Define el cuerpo a partir de líneas simples que moldean los volúmenes de su cuerpo, idealizando su belleza a base de esas sugerentes curvas.

Y en cuanto al rostro, es la habitual cara ovalada de Modigliani, con una nariz muy atenuada y la boca diminuta. Da así un aspecto de máscara al rostro, influenciado por la escultura africana. Con ello él trababa de intensificar el deseo por lo desconocido, no haciendo un retrato real, y al mismo tiempo intentaba proteger a esa persona sin mostrarla plenamente.

Respecto a la composición de la obra, despliega el cuerpo en diagonal sobre el primer plano, dejando parte de la figura fuera de la tela, y la sitúa sobre un fondo negro en contraste con el blanco de las sábanas de la parte inferior, donde también se ve una colcha roja. Un escenario que se repite en varios de sus desnudos femenino. Unas obras que tienen siempre una patente sinceridad y provocación. De alguna retoma el tema de las sensuales venus de siglos anteriores, como la Venus de Urbino de Tiziano o la Venus del espejo de Velázquez, pero no las ubica como antaño en un escenario mitológico, sino que simplemente nos presenta a esas mujeres.

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