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Judith y Holofernes, Caravaggio

Publicado por Laura Prieto Fernández

Judith y Holofernes es una obra pictórica realizada por el artista Michelangelo Merisi da Caravaggio, más conocido como Caravaggio (1571- 1610), en torno al año 1589. Caravaggio es sin duda alguna una de las figuras más relevantes de todo el panorama artístico, fue el pintor por excelencia del periodo Barroco y el introductor de un nuevo tratamiento lumínico “el tenebrismo” que influiría sobremanera en el mundo del arte mucho más allá de la vida o el entorno del artista.

Judith_Beheading_Holofernes_by_Caravaggio

En esta ocasión el artista, que se caracterizó por ser uno de los pintores más prolíferos y la rapidez de sus ejecuciones, ha optado por realizar un tema bíblico: la ejecución de Holofernes a manos de la bellísima Judith.

Judith era una bella mujer judía y viuda que salvó al pueblo de Israel del ejército de Holofernes. Cuando el fin de Israel parecía inminente ante las fuerzas de su opresor, la bella dama se coló en la tienda del general para -en teoría- seducirle y terminó cortándole la cabeza. Este es un pasaje tomado de la Biblia católica puesto que los judíos no lo recogen en sus escrituras; con todo, ha sido uno de los pasajes más representados a lo largo de la historia del arte por distintos pintores conjugando en su temática la sensualidad de Judith y la brutalidad de la muerte del general.

No obstante Caravaggio ha introducido algunas novedades con respecto a las anteriores interpretaciones realizadas sobre el tema, el artista introduce dentro de la tienda de Holofernes a la criada de Judith, quien acaba de darle la espada y espera para recoger la cabeza. Según en los pasajes bíblicos ésta esperó fuera de la tienda.

En realidad la obra tiene una significación más profunda de lo que pudiera parecer, Holofernes en representación del monarca Nabocodonosor trata de someter a Israel mientras que Judith representa los designios divinos de Dios; son dos fuerzas enfrentadas por el pueblo de Israel al igual que durante el XVI y el XVII protestantes y católicos trataban de imponer su fuerzas mediante las guerras de religión.

Las figuras de Caravaggio son modelos realistas de hecho, éste es uno de los principales rasgos del artista barroco. Sus figuras no son idealizadas ni bellas y muchas veces sus cuadros parecían descarnados por ello. Judith aparece vestida según la moda de la época, como si de una prostituta se tratara no obstante, su rostro refleja serenidad y valentía, consciente de cuál es su misión. Holofernes aparece con el torso desnudo, la espada ya ha cortado parte de su cuello y en su rostro se aprecia el terror del momento. La escena aparece completada por la figura de la criada, una mujer anciana y algo decrépita que acentúa aún más la belleza de Judith.

La escena se desarrolla dentro de la tienda de Holofernes aunque las referencias espaciales son mínimas y todo está cubierto por una gran tela roja. La paleta está basada en tonalidades terrosas que van desde el rojo intenso del cortinaje hasta el marrón o también el blanco. El tratamiento lumínico es el característico de Caravaggio, el tenebrismo; la escena principal está fuertemente iluminada, sobretodo la figura de Judith destacando su protagonismo, mientras el resto de la escena se sumerge en una oscuridad plena.