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Cartuja de Escaladei

Publicado por A. Cerra

En los últimos años del siglo XII, el rey Alfonso II el Casto atrajo a un grupo de monjes cartujos hasta esta zona de la actual provincia de Tarragona, un área que se conoce por dos nombres. La de Montsant, o sea “monte santo”, ya que desde antiguo por este paisaje se asentaron un buen número de eremitas. Y también se conoce como Priorat, o sea priorato, por el poderío que aquellos monjes acabaron teniendo en un amplio territorio con el paso del tiempo.

Cartuja de Escaladei

No sería hasta los primeros años cuando se comenzó a construir el monasterio de Escaladei, considerada la primera cartuja en tierras españolas. A partir de entonces fue una comunidad en continuo crecimiento, por lo que la construcción fue objeto de numerosas remodelaciones y ampliaciones, de manera que en el siglo XVIII contaba con tres claustros distintos. Sin embargo, a partir de ahí llegó el declive, que ya fue imparable desde que fue abandonado.

Por fortuna, en los últimos tiempos se ha intervenido para frenar su estado de ruina y restaurar algunas de sus partes como por ejemplo la portada barroca de la iglesia, sus claustros de diversas épocas, el antiguo refectorio en el que comían los monjes y parte de las celdas.

De este modo es posible visitarlo y hacerse una idea de cómo era la vida de estos religiosos, los cuales por las excavaciones arqueológicas que se han hecho y la documentación que se ha encontrado, se sabe que tenían celdas que contaban con su propio jardín enclaustrado, un espacio para tomar el aire, reflexionar, orar en soledad y también cultivar ciertas plantas aromáticas y medicinales que usaban para sus recetas y curaciones.

Además en el entorno había campos aterrazados donde tenían sus explotaciones agrarias, en las cuales sobre todo trabajaban jornaleros. Unos campos en los que introdujeron el cultivo de la uva, unas vides que se desarrollan perfectamente en la zona, de hecho, hoy en día se siguen cultivando para elaborar unos cotizados vinos, que se conocen precisamente con el nombre de vinos del Priorat.

La verdad es que el conjunto arquitectónico que se contempla hoy en día es el fruto de varios siglos de historia y de la influencia de varios estilos artísticos. Posiblemente de lo que menos vestigios queden son de los orígenes medievales y románicos de la construcción, predominan más los restos de época renacentista y barroca. Aún así es curioso ver como una modesta construcción fue creciendo y creciendo, y no solo arquitectónicamente, sino también en poderío y riqueza, ya que llegó un momento que los cartujos tenían una gran influencia en esta zona de Cataluña.

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